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Affaire de amantes toca al candidato de Obama a la OTAN
De izquierda a derecha, los generales John Allen y David Petraeus, y el jefe del Pentágono, Leon Panetta, en un encuentro en una base militar en Kabul el año pasado.
Estaba previsto que el general Allen, comandante de las tropas aliadas en Afganistán (ISAF), compareciera mañana en una audiencia en el Senado para discutir su postulación como comandante aliado supremo en Europa de la Organización del Atlántico Norte (OTAN). Un trámite que parecía sencillo hasta que el romance entre Petraeus y su biógrafa, Paula Broadwell, destapado el pasado viernes, se cruzara en su camino, al entrar en escena una nueva protagonista.
De acuerdo con el secretario de Defensa, Leon Panetta, el FBI investiga ahora la relación entre Allen y Jill Kelley, la mujer que era acosada por la amante de Petraeus, y cuya denuncia destapó el escándalo. La prensa local apuntó que el Pentágono está revisando entre 20.000 y 30.000 páginas de documentos, muchos de ellos correos electrónicos que intercambiaron los nuevos involucrados.
Un importante funcionario de Defensa reveló en anonimato que los mensajes entre Allen y Kelley fueron considerados potencialmente inapropiados por su naturaleza «insinuante», y no porque cubrieran información sensible. Sin embargo, Patetta indicó que Allen afirmó haber actuado correctamente. Poco antes, el vocero de seguridad nacional, Tommy Vietor, había anunciado que el presidente Obama había «puesto en suspenso» la nominación de Allen.
Kelley, de 37 años, casada con un conocido oncólogo y madre de tres hijos, trabajaba como voluntaria en la base aérea de MacDill, en Tampa. En tal rol conoció a Petraeus y a su esposa, Holly, aunque se desconoce cómo llegó a tener trato con Allen, quien antes de ser destinado a Afganistán en 2011, había sido el segundo al mando en el Comando Central (Centcom), en esa misma base.
Por lo pronto, Kelley dejó su casa en Florida para huir del escándalo, según el canal CBS, que apuntó que contrató a un abogado en Washington, Abbe Lowell, y a una gestora de crisis, Judy Smith, quien representó en el pasado a Monica Lewinsky.
El hermano de Kelley, David Khawam, indicó en declaraciones a los medios que la conoce bien y «es totalmente inusitado en ella que tenga un relación romántica fuera del matrimonio».
El general Allen, del Cuerpo de Infantería de Marina, y de 58 años de edad, asumió en julio de 2011 el mando de las fuerzas de Estados Unidos y de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad en Afganistán, precisamente como sucesor de Petraeus.
Obama había aceptado la recomendación del jefe del Pentágono postulando a Allen como comandante aliado supremo de la OTAN a partir de 2013. Cuando Obama anunció su nominación, el pasado octubre, aseguró que confiaba «personalmente» en su consejo y bajo su mando se habían logrado «importantes avances» para derrotar al grupo terrorista Al Qaeda. Una confianza que todavía mantiene el mandatario, según dijo el vocero de la Casa Blanca, Jay Carney, que aseguró que Obama tiene un «alto concepto» del general, y que por el momento continuará al frente de las tropas en Afganistán.
«El presidente quedó evidentemente sorprendido cuando fue informado de la situación acerca del general Petraeus el jueves. Está muy agradecido con el general Petraeus por la calidad de sus servicios, tanto en el Ejército como en la CIA», detalló Carney.
En ese marco, Obama ya estudia la reestructuración de su gabinete. Los nombres que suenan con fuerza son los del excandidato a la presidencia John Kerry a Defensa y Susan Rice al Departamento de Estado.
Agencias EFE, Reuters y ANSA


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