7 de junio 2010 - 00:00

Affaire con espías para dañar a Serra complica al lulismo

José Serra, candidato del opositor PSDB, durante una conferencia de la semana pasada en San Pablo. Las encuestas marcan absoluta paridad con la oficialista Dilma Rousseff, aunque no se sabe aún el impacto que tendrá el escándalo desatado el fin de semana.
José Serra, candidato del opositor PSDB, durante una conferencia de la semana pasada en San Pablo. Las encuestas marcan absoluta paridad con la oficialista Dilma Rousseff, aunque no se sabe aún el impacto que tendrá el escándalo desatado el fin de semana.
Brasilia - Un escándalo de campaña sucia, que involucra a periodistas, políticos y asesores, estalló el fin de semana en Brasil, y amenaza con afectar el escenario electoral para elegir al sucesor de Luiz Inácio Lula da Silva. El ex comisario de la Policía Federal (PF) Onézimo Souza reveló que fue contactado por miembros del gobernante Partido de los Trabajadores (PT) para montar una operación de espionaje contra el candidato opositor José Serra, para beneficiar a la oficialista Dilma Rousseff de cara a las elecciones presidenciales de octubre.

Souza afirmó, en una entrevista publicada en la más reciente edición de la revista Veja, que fue invitado para un encuentro con Fernando Pimentel, ex alcalde de Belo Horizonte y jefe de campaña de Rousseff.

«Llegando al restorán, estaba el periodista Luiz Lanzetta, que no conocía, pero que se presentó como representante del (ex) alcalde», señaló Souza al semanario.

El ex jefe policial manifestó que Lanzetta, el empresario Benedito de Oliveira Neto y el también periodista Amaury Ribeiro Júnior le ofrecieron 1,6 millón de reales (unos u$s 860.677) para pergeniar el complot contra Serra, a lo que el comisario jubilado se negó.

En el pedido, apuntó Souza, el grupo le insinuó hacer rastreo de llamadas telefónicas personal y de familiares del ex gobernador de San Pablo y candidato del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

Al parecer, Souza pertenece a la «comunidad de informaciones», un grupo que actúa hace años en Brasilia y se dedica a pinchar teléfonos y vender datos secretos. En ese sentido, Souza reveló que quienes los convocaron estaban interesados en «todo lo que pueda ser usado contra» Serra, «especialmente cosas de la vida privada»

La semana pasada, el propio Serra había llegado a acusar a Rousseff como responsable del «dossier» que se preparaba en su contra, mientras que la ex ministra de Minas y Energía y de la Presidencia respondió que todo se trata de una «mentira».

El sábado, cuando comenzaron a conocerse las puntas del escándalo, rodó la primera cabeza. Lanzetta, propietario de la compañía Lanza que coordinaba la contratación de periodistas para trabajar en la campaña de Rousseff, renunció a su cargo.

A su salida, Lanzetta negó la acusación y argumentó que Souza, le había ofrecido servicios de espionaje que él no aceptó.

Ante las revelaciones, el presidente del PT, José Eduardo Dutra, respondió que la campaña nunca había contactado a Souza y que la labor de Lanzetta era sólo la de contratación de prenseros, sin ningún «vínculo adicional».

«Hay que tener en claro que la persona que se reunió con el comisario no participa de la campaña y por eso no hay ninguna responsabilidad del PT, porque nosotros repudiamos ese tipo de práctica», señaló Dutra al canal Globo.

El tema puede tener más repercusiones políticas y judiciales esta semana. El diputado Gustavo Fruet, del PSDB, anunció que citará a declarar en la Cámara baja a los implicados en la presunta red de espionaje, y analiza realizar una denuncia ante la Justicia. Como contracara, el jefe de la bancada de diputados del Gobierno, Cándido Vacarezza, aseveró que la «oposición quiere desviar el debate con estas acusaciones» porque Rousseff sube en las encuestas mientras Serra retrocede (ver aparte).

La estrategia del PT para torcer al electorado a favor de su candidata es intentar traspasarle el gran apoyo popular que goza Luiz Inácio Lula da Silva. Como parte de ese operativo, el propio mandatario ha realizado campaña a favor de su ex ministra de Presidencia, una maniobra que le ha costado cinco multas del Tribunal Superior Electoral (TSE). La última, comunicada el viernes, tiene un costo de 7.500 reales (u$s 4.200 dólares).

«Falta mucho por hacer en este país, es preciso que tengamos continuidad», había dicho Lula en el acto del 1 de mayo, Día del Trabajador, en evidente alusión a Rousseff, con lo cual transgredió la legislación que impide hacer campaña proselitista hasta el próximo mes.

La acción contra Lula ante el TSE fue promovida por el partido Demócratas (derecha), que integra una alianza a favor de Serra. Para esa agrupación, Lula está «realizando campaña electoral encubierta desde el año pasado» a través de actos públicos, financiados «con recursos del Estado».

En rigor, en infinidad de actos de la más diversa índole, Rousseff apareció durante meses junto a Lula, para que se produzca el efecto ósmosis.

Agencias EFE, ANSA y AFP

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