27 de julio 2009 - 00:00

Agónico rezo de Raúl Castro para que reviva una economía arrasada

Raúl Castro encabezó por tercer año consecutivo las celebraciones por el asalto al cuartel de La Moncada. Unas 200.000 personas participaron del acto, bajo un sol implacable.
Raúl Castro encabezó por tercer año consecutivo las celebraciones por el asalto al cuartel de La Moncada. Unas 200.000 personas participaron del acto, bajo un sol implacable.
 Holguín, Cuba - Más penurias y más sacrificio requerido a una sociedad en la que predomina el hartazgo. El presidente cubano, Raúl Castro, volvió a arengar ayer a los cubanos para encontrar la salida a una situación económica que terminó de derrumbarse por la crisis internacional. «No es cuestión de gritar patria o muerte», reconoció el presidente cubano, quizás algo tardíamente.

«La tierra está ahí, aquí están los cubanos, veremos si trabajamos o no, si producimos o no. No es cuestión de gritar patria o muerte, abajo el imperialismo, el bloqueo nos golpea. La tierra ahí, esperando por nuestro sudor», dijo el mandatario cubano en el aniversario 56 del asalto al cuartel de La Moncada, el primer intento de los Castro por derrocar a la dictadura de Fulgencio Batista.

Castro realizó un anuncio que no por previsible dejó de ensombrecer todavía más el ánimo general de los cubanos. El gobernante anticipó el «el segundo ajuste de los gastos previstos en el plan de este año a causa de los efectos de la crisis económica mundial en nuestra economía».

El Gobierno dictó recientes recortes presupuestarios y un estricto plan de ahorro energético, y redujo su meta de crecimiento económico anual, del 6 al 2,5%.

Para contrarrestar la crónica escasez de alimentos, el Gobierno decidió entregar parcelas en usufructo a solicitantes, a partir de 1,5 millón de hectáreas ociosas equivalentes al 50% de las tierras cultivables.

En la tercera celebración de La Moncada en reemplazo de su hermano que cayó enfermo en ocasión del mismo acto en 2006, Raúl Castro dijo que ya se entregaron 690.000 hectáreas en usufructo a campesinos y organizaciones.

Bajo un sol implacable, Raúl Castro recordó que ya en 2007 alertó sobre «la imperiosa necesidad de volver a la tierra», porque más de la mitad de las áreas cultivables de Cuba estaba ociosa. «Es de seguridad nacional producir en el país», porque se gastan «miles de millones de dólares» comprando alimentos de otros países, agregó. Cuba importa el 80% de los víveres que consumen sus 11,2 millones de habitantes, principalmente de Estados Unidos, dado que los alimentos y los remedios están excluidos del embargo que aplica Washington a la isla desde 1962. Los precios internacionales del níquel, primer producto de exportación de Cuba, cayeron de unos u$s 54.000 la tonelada a poco más de u$s 10.000, mientras que la cuenta de alimentos importados llegó a u$s 2.800 millones en 2008.

En los primeros meses de este año, las importaciones cubanas cuadruplicaron en valor a las exportaciones, dejando al único país de América que se dice comunista con una angustiosa falta de liquidez. Según Raúl Castro, en sus recorridos por la isla, comprobó que «sobra tierra y de buena calidad» que no se cultiva.

«No se cómo hacían nuestros abuelos», reclamó el general, artífice del actual esquema de las Fuerzas Armadas, último reducto de la Revolución en el que los cubanos reconocen un funcionamiento eficiente.

Raúl Castro pronunció su discurso de 35 minutos ante 200.000 personas que madrugaron para verlo en la plaza Calixto García de Holguín, a 734 kilómetros al este de La Habana y a unos 70 de Birán, el pueblo donde nacieron él y los otros ocho hijos del emigrante gallego Ángel Castro. Empezó su intervención quejándose de tener un sol inclemente a sus espaldas, por lo que era sólo una sombra para el auditorio, y anunció reuniones de las autoridades cubanas en los próximos días para tomar medidas relacionadas con la crítica situación económica de la isla.

El Consejo de Ministros revisará mañana los ajustes de presupuesto obligados por los efectos de la crisis. El miércoles se reunirá el comité central del Partido Comunista para analizar la situación nacional e internacional, y el sábado tendrá lugar la segunda y última sesión ordinaria de este año de la Asamblea. También dedicó buena parte de su discurso a la devastación que causaron tres huracanes que azotaron la isla en 2008, dejando pérdidas que cifró en u$s 10.000 millones (el 20% del PBI anual).

Recordó que sólo en la provincia de Holguín fueron destruidas o dañadas unas 125.000 viviendas, de las cuales apenas se ha recuperado la mitad hasta ahora, y que en todo el país, sumando las pendientes por huracanes anteriores, el déficit era de 600.000 a fines de 2008. El general dijo que «se requiere tiempo para cambiar radicalmente esa situación», que hasta junio pasado se habían rehabilitado 240.000 y que es necesario que no vuelvan a acumularse esas cantidades. Según Raúl Castro, los huracanes pueden ser en los próximos años más intensos y frecuentes, como consecuencia del cambio climático global, así como son cada vez más intensos y largos los períodos de sequía. «El agua será un recurso cada día más escaso», agregó.

Agencias EFE y AFP

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