25 de junio 2018 - 00:00

Agustín Larco, una sinfonía dadaísta del color

Larco. Una obra pictórica recorrida por la música, el dadaísmo, y la influencia de los viajes.
Larco. Una obra pictórica recorrida por la música, el dadaísmo, y la influencia de los viajes.
Acaba de inaugurarse en Bensignor Gallery la exposición de pinturas de Agustín Larco, artista emergente que ha expuesto en Context Art Miami en 2016 y 2017., y que hace del viaje, y la música, parte inseparable de su impronta artística sostenida en el color. Esta es su primera muestra en Buenos Aires.

"Algunas de sus pinturas sobre tela toman el ímpetu del gran formato" expresó la curadora de la muestra, Mercedes Casanegra-. "Su método gestual es producto de la improvisación contraria al proyecto premeditado, procedimiento que lo emparienta con la abstracción informalista que hizo eclosión en Europa y Estados Unidos a mediados de siglo veinte y que tuvo una fuerte representación local en Buenos Aires. Sin embargo, la producción de Agustín Larco es de innegable raigambre contemporánea."

En diálogo con este diario, el artista señaló que lleva recorridos 35 países en ocho años. "Formé tres bandas musicales", agrega. "Una de ellas, Dadá Freak, con la que tocamos en muchos lugares, como el Bar Niceto, toma obviamente el nombre del movimiento surrealista fundado por Tristán Tzara. El dadaísmo es el movimiento que más me inspira, y que tiende un puente entre mi música y mis pinturas".

"De cada uno de los países en los que he estado me ha quedado una sensación, un color, que incorporo a mi obra. Islandia, por ejemplo, ese país que se ha puesto hoy de moda, es uno de los que más me ha impresionado".

"Su personal utilización del color, a menudo saturado y brillante, tiene reminiscencias del arte pop", señala Casanegra. "Se vuelve evidente que Larco no pretende seguir una línea ortodoxa en el uso de los materiales. Así, al óleo o el acrílico suma hidroesmaltes, aerosol o glitter, componentes heterodoxos, que permiten el juego de texturas y que colaboran en la composición de las imágenes".

"El azar y hasta el error son bienvenidos a la hora de la conjugación de las formas, siempre abstractas y variadas. Y el color, absolutamente protagónico, juega papeles diversos: conjugado, vibrante, disruptivo, disonante, acompasado".

Sobre una producción de unas cincuenta pinturas de dimensiones entre grande y mediana, se han seleccionado 14 para esta exposición.

"La pintura y la música en él son dos modalidades expresivas de un contiguo proceso creativo", agrega la curadora. "Interesa relacionar el termino Dadá, denominación de una tendencia fundamental en el arte occidental, vecina del surrealismo, que tuvo lugar en Zurich y Nueva York en la segunda década del siglo XX. Aquella fue deliberadamente antiestilística, producto del convulsionado momento en torno a la primera guerra mundial en Europa.Hoy la historia es aún más compleja y el arte transita caminos intrincados, ampliados, e infinitos en el marco de esta era posmoderna. Cada obra de Agustín Larco aparece como una batalla pictórica".

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