22 de julio 2011 - 00:00

Ahora es otro el objetivo oficial: AEA

Para el Gobierno, la señal del mercado sobre la operación Siderar es la demostración de que se avanzó en el camino correcto. La acción de la siderúrgica del Grupo Techint subió esta semana el 8,5% (ayer, el 2,5%), avalando el acuerdo de la empresa con el Gobierno y el ingreso de tres directores en representación del Estado. A los ojos del oficialismo, al menos para el Ministerio de Economía, de Amado Boudou, y la ANSES, de Diego Bossio, el aval de la Bolsa implica que hacia adelante la discusión por el ingreso de directores por el Estado en los directorios de las empresas donde el sector público tiene acciones por la nacionalización de las AFJP está definitivamente terminada, y a favor del Gobierno.

Ahora comenzará un nuevo capítulo. En los próximos días, la intención del oficialismo es avanzar en prácticamente el único eslabón de la representación de los privados donde no puede hacer pie: la Asociación Empresaria Argentina (AEA). Aquí el Gobierno tiene un problema fundacional. Uno de los principales integrantes de esta organización, que agrupa a las mayores empresas del país, es Clarín (Héctor Magnetto es uno de los vicepresidentes). La intención de mínima en este sentido es que este grupo quede aislado dentro de AEA, y que sus embestidas contra el Gobierno dejen de tener el sello de la entidad en su conjunto. Funcionarios aseguran que el enfrentamiento con Techint provocaba que los conflictos con dos de los principales referentes de AEA (el grupo Clarín y el de la familia Rocca) tuvieran como caja de resonancia a esa entidad empresaria. Terminado el litigio con uno de ellos, se asegura que comienza una nueva etapa también en la relación con la entidad.

Aislado Clarín, se buscará que desde AEA no vuelvan a producirse comunicados como el que se distribuyó el 13 de abril de este año, condenando la decisión de avanzar en los directorios de las compañías donde la ANSES tiene acciones. Según la visión del Gobierno, la paz firmada con Techint con el aval para el ingreso de Axel Kicillof y los otros dos directores representantes del Gobierno nacional, refutan totalmente ese mensaje de abril de AEA, y abre una nueva etapa en la relación entre la ANSES y los privados. Saben en el Gobierno que no habrá un comunicado ahora dando marcha atrás con esa visión. Sólo se conforman con que no haya nuevos mensajes criticando las acciones del organismo de seguridad social.

De hecho, aseguran en el oficialismo, la relación con la mayoría de los socios de AEA es hoy inmejorable. Hablan del diálogo constante que habría, por ejemplo, con la familia Pagani (Arcor), el grupo Roggio, Enrique Pescarmona (IMPSA), la familia Eskenazi (YPF, Grupo Petersen), Eduardo Elsztain (IRSA), la familia Hojman (BGH), Teodoro Karagozian (Platex) y Horst Paulman (Cencosud). Según el Gobierno, a todas estas empresas y grupos se los benefició con alguna política pública proteccionista. Se afirma también que con otros socios como los bancos (Galicia, Citibank, Santander Río) y empresas (Quickfood, Southern Cross, Sidus, Bagó), la relación es inmejorable. Por esto el oficialismo avanzará en tender más puentes hacia AEA para que en los próximos cuatro años de gestión de Cristina de Kirchner el vínculo se preserve. Al menos ésta es la intención predominante desde Economía, la ANSES y el Ministerio de Planificación de Julio De Vido.

No es la misma visión que predomina en el «ala política» del oficialismo. Desde otras oficinas de la Casa Rosada, se afirma que la cuestión con AEA es ideológica. Para esto se basan en el propio estatuto fundacional de la entidad que dirige Jorge Campos. Allí se afirma que las principales actividades de AEA son «promover la actividad empresaria como motor del desarrollo de la economía», «promover la participación activa de los empresarios en la formación y el análisis de las políticas públicas» y «difundir propuestas políticas»; todo esto, dentro de un «sistema económico basado en la libertad».

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