En la primera aproximación de cómo queda el mapa político porteño hacia la renovación de autoridades el próximo 5 de julio, el PRO seguirá dominando, pero el radicalismo no macrista y el kirchnerismo redoblarán la pelea por ser primera minoría en la Ciudad de Buenos Aires. "Vamos a convocar a quienes se quedaron afuera en esta elección", dijo anoche Mariano Recalde cuando los datos parecían, con casi el 60% de los votos contados, estar debajo de Martín Lousteau.
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Desde que asumió en el sillón mayor, el PRO retiene ese primer lugar aunque ahora no tenga la certeza de que repetirá el resultado de anoche en las elecciones generales, puja que se plantean también las agrupaciones rivales que obtuvieron más votos. Es decir, el desafío ahora es mantener o superar las adhesiones registradas en las PASO en la elección definitiva a jefe de Gobierno y legisladores porteños con aspiraciones de disputar el balotaje el 19 de julio venidero. Para la oposición al PRO no se trata sólo de alcanzar el segundo puesto y soñar con desalojar al PRO, sino de llegar a un bloque generoso en la Legislatura local.
Como sea, el macrismo retuvo la Ciudad de Buenos Aires por amplio margen de votos, una distancia que permanece desde que el jefe porteño asumió el sillón en 2007 y que repitió ayer el PRO, sumando las adhesiones que obtuvieron en conjunto sus dos candidatos a las PASO, Gabriela Michetti y Horacio Rodríguez Larreta. El PRO en las PASO empataba anoche, con casi la mitad de los votos escrutados, lo que había logrado Macri en 2011 cuando logró el 47,07% en la primera vuelta.
El peronismo no lograba el segundo lugar en la grilla, sumando a todas sus listas, lugar del cual lo había desplazado Elisa Carrió con su combo UNEN en 2013 cuando Pino Solanas se sentó en la banca porteña del Senado que corresponde a la minoría en el distrito y dejó fuera a Daniel Filmus.
El kirchnerismo había confiado en sumar un plus, porque estrenó candidato y arrimó los votos históricos de Filmus ("el que mide mejor", siempre dijeron), que en su última presentación sumó el 23,24% para senador y en la anterior el 27,8% para jefe de Gobierno. Además, la lista "oficial" concentró al PJ y La Cámpora, dejando atrás a los lotes periféricos que ensayaron una elección propia con rivales como Aníbal Ibarra, Gabriela Cerruti, Carlos Heller o Gustavo López. Aquél es el piso/techo de votantes en el distrito porteño del Frente para la Victoria que peleará por retener buscando un atractivo para que sus aliados no PJ animen la próxima campaña con la idea de mantener a sus adherentes.
La puja ahora por confrontar contra Rodríguez Larreta es clave tanto por Lousteau como para Recalde. En el distrito más hostil para el kirchnerismo, el Frente para la Victoria buscará, claro, llegar al balotaje para reposicionarse en la Capital, mientras que para el candidato ex-K será el debut para intentar convertirse en un referente de oposición al PRO desandando su sintonía con Michetti y aumentando el voltaje contra sus excompañeros de ruta que vivarán al titular de Aerolíneas Argentinas.
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