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Ahora por supercosecha en Brasil trigo perdió el 2,3%
Según los cálculos de la revista especializada en cereales y oleaginosas, Oil World, la cosecha de Brasil «podría llegar a 72 millones de toneladas desde 68,6 millones si continúa el clima propicio». Todo el hemisferio sur está afectado por la corriente de La Niña, fenómeno climático basado en escasas precipitaciones y altas temperaturas.
Por otra parte, en Paraguay la cosecha subirá a 7,2 millones de toneladas desde los 7 millones de 2010, en Uruguay se proyecta en 2,1 millones de toneladas desde los 2 millones el año pasado y en Bolivia se espera 1,78 millón de toneladas desde 1,7 millón de 2010.
«El mejor panorama significa que las exportaciones sudamericanas aún estarán cerca de las del año pasado, lo que podría significar ventas estadounidenses reducidas», sostuvo la publicación.
El analista de mercados, Néstor Niel, explicó ayer a este diario que «pese a estas caídas puntuales, en general el mercado está firme y se va a seguir manteniendo así. La demanda de granos
a nivel mundial, tanto para alimentos como para energía, está creciendo y esto es una gran oportunidad que la Argentina no debe desperdiciar». El experto aseguró además que hay dos grandes corrientes, una marcada por China e India, que necesitan importar cada vez más granos para alimentos, y otra, que incluye a varios países, que necesitan de los commodities para energía, como es el caso de los biocombustibles.
Efectos en el país
«Estas dos corrientes repercuten en la Argentina. Nuestro país está preparado para abastecer al mundo, pero el Gobierno entorpece la salida de los granos. Así, con la continua intervención en los mercados a través de los permisos para exportar, el Gobierno beneficia a la molinería y a la industria, que compran el cereal en un valor mucho más bajo del que deberían pagar ya que no existe la competencia y perjudica a los productores», explicó Niel. Y culminó: «El mercado debe poder tener libertad de manejo sin descuidar, por supuesto, el abastecimiento interno».
Ricardo Baccarín, de Panagrícola, explicó a Ámbito Financiero que «el trigo cayó por las lluvias y nevadas que se registraron en Estados Unidos, que benefician al cultivo que hasta hace un tiempo estaba afectado por la sequía». Y agregó: «Es preocupante que el conflicto en Libia se instale y se generalice a otros países porque al encarecerse el petróleo aumentan todos sus derivados como los fertilizantes, el transporte, etc. Los mercados de granos no se llevan bien con los conflictos de este tipo».
A su turno, Ernesto Ambrosetti, analista de La Rural, agregó que «el mercado está muy volátil debido a varios ítems: el conflicto en el norte de África, que hace que el petróleo supere los u$s 100 y por ende repercute en los granos, la falta de stock, la recuperación económica de algunos países, la gran demanda de alimentos y energía y el clima».


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