16 de febrero 2016 - 00:00

Ahora también dudan sobre el aumento del 10% en naftas a partir del 1 de marzo

Miguel Galuccio
Miguel Galuccio
 El ministro de Energía, Juan José Aranguren, no descartó la posibilidad de que en marzo próximo se produzca un nuevo ajuste en el precio de los combustibles, aun cuando el acuerdo firmado a principios de año con las petroleras contempla un aumento del 10% a partir del 1 de ese mes. La respuesta que dio el funcionario en declaraciones radiales sugiere que en el Gobierno hay dudas sobre la aplicación de lo convenido con las empresas.

"No descarto absolutamente nada. Los valores de las naftas y del petróleo crudo en la Argentina son una consecuencia de un acuerdo entre la industria bajo el auspicio del Gobierno, que tiene en cuenta no sólo el precio sino el impacto de la devaluación", dijo Aranguren. También afirmó que la nafta "está barata comparada con otras materias primas" y añadió que la posibilidad del aumento "está siendo evaluada en función del precio del crudo y del tipo de cambio", así como de "la necesidad de mantener la actividad" en las provincias petroleras.

Los combustibles tuvieron un aumento del 6% el 6 de enero pasado, como consecuencia de un acuerdo entre el Gobierno, las productoras de crudo y las refinadoras, en el que también se pactó un nuevo aumento del 10% desde el 1 de marzo. En ese momento, el Gobierno pidió "un esfuerzo" a las empresas para no trasladar todo el impacto de la devaluación a los precios que paga el público.

A partir de ese pedido, acordó una rebaja de alrededor del 12% en el precio del petróleo en el mercado local, que pasó a ubicarse entre u$s 54,90 y u$s 67,50 según la calidad, a más del doble que las cotizaciones internacionales. A esa fecha, la devaluación del peso había sido de alrededor del 45%, y como las refinerías compran el crudo en pesos según el tipo de cambio oficial, el Gobierno acordó con ellas los dos aumentos en los combustibles, con la intención de que después no hubiera otras subas durante el año, salvo un cambio significativo en las variables.

Para sostener el acuerdo, el Gobierno facilitó la importación de un cargamento de petróleo liviano que está por llegar al país, y las refinerías se verán beneficiadas con un volumen de 1 millón de barriles a precio internacional. Pero la compra de petróleo en el exterior sólo puede ser esporádica porque, de lo contrario se caería la actividad en los yacimientos en momentos en que ya está disminuyendo por la falta de interés en realizar inversiones nuevas frente a las perspectivas del mercado internacional.

Hasta YPF, todavía presidida por Miguel Galuccio, redujo el plan de inversiones de este año. Si finalmente el Gobierno decide postergar el aumento del 1 de marzo, corre el riesgo de que se rompa el acuerdo y de tener que replantear de nuevo todos los términos con un imprevisible efecto en la actividad y el empleo en las provincias productoras.

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