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Ahora, tensión Pichetto-Pampuro por la sesión del 82% móvil
Miguel Ángel Pichetto, José Pampuro, Julio Cobos
La Casa Rosada y Pichetto suponían que Pampuro, presidente provisional del Senado, no asistiría a la sesión del jueves de la semana pasada, teniendo en cuenta que había arribado ese mismo día de Nueva York junto a Cristina de Kirchner. Pero el senador peronista no sólo se presentó en el Senado, sino que también votó a favor de la ley de glaciares junto con los bloques opositores. Pichetto, jefe de bloque, también votó a favor, pero señaló a Pampuro como un díscolo desobediente que había actuado en contra de los intereses del Gobierno.
Pero la justificación del titular de la bancada del Frente para la Victoria para votar a favor del medio ambiente fue, a diferencia de Pampuro, netamente política. Pablo Verani, un ex radical kirchnerista que se postula como precandidato a gobernador de Río Negro, había resuelto votar a favor de la protección de ese recurso natural, y Pichetto, que todavía no digiere la falta de apoyo del Poder Ejecutivo en las elecciones para gobernador de 2007, en plena Concertación Plural, no quiso ser menos ecológico en términos electorales. «Yo siempre les dije que garantizaba una base de 33 votos para rechazar la ley de glaciares y conseguí ese número de votos. Pero ustedes no fueron capaces de sacar senadores opositores del recinto, ni siquiera a Pampuro», fue el mensaje que Pichetto hizo llegar hasta el despacho del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.
Disidente precoz
Pampuro fue, tal vez, el primer y precoz disidente senador del bloque kirchnerista. Se animó a pisar la Exposición de la Sociedad Rural junto a Daniel Scioli cuando la derrota del Gobierno por el voto no positivo de Julio Cobos a la Resolución 125 aún no había cicatrizado. Mantiene un excelente vínculo con el vicepresidente, quien, en su fantasía de formar un Gobierno mixto entre peronistas y radicales en 2011, le reserva al ex ministro de Defensa de Kirchner un puesto en su gabinete o incluso en un eventual Consejo Económico y Social. Además, es el trofeo que el G-8 de intendentes rebeldes del conurbano ansía para postular como candidato poskirchnerista a intendente de Lanús.
Panorama
En las filas de la oposición, el panorama tampoco es demasiado alentador ya que contaría por ahora con 36 votos asegurados, uno menos de los necesarios para conseguir quórum y aprobar la iniciativa que ya fue sancionada en la Cámara de Diputados.
Ese número se compone de 17 senadores radicales, 9 del peronismo disidente y 10 de otros bloques, como el socialista Rubén Giustiniani, María Eugenia Estenssoro (Coalición Cívica), Samuel Cabanchik (Probafe) y los cordobeses Luis Juez y Norma Morandini.
También apoyarían la iniciativa los pampeanos Carlos Verna y María Higonet, la rionegrina María José Bongiorno y dos chubutenses, Graciela Di Perna y Marcelo Guingle.
Mientras la oposición duda si alcanzará el quórum necesario para poder sesionar, el oficialismo se encuentra con complicaciones para rechazarlo, aunque el Gobierno ya anticipó que vetará la iniciativa una vez que salga del Senado.
El proyecto contempla las actualizaciones del caso Badaro, en el que la Corte Suprema de Justicia dispuso que las jubilaciones entre enero de 2002 y diciembre de 2006 deben ajustarse un 88,3%, siguiendo la evolución de los salarios.
De acuerdo con los cálculos que realizan los senadores que votarán en contra del proyecto, el incremento de los haberes y la recomposición que establece el fallo Badaro implicarían un costo que ronda los 50 mil millones de pesos. Por eso el Gobierno ya adelantó en varias ocasiones que vetará la normativa ya que es imposible conseguir los recursos para financiarla.


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