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“Ainadamar”: gran ópera de Golijov
El estreno en el Teatro Argentino de la hermosa opera prima del músico platense Osvaldo Golijov es un acontecimiento para la música argentina, que pide a gritos una pronta reposición.
Se centra en un lapso de la vida de Federico García Lorca, narrado por la actriz y directora teatral Margarita Xirgu a su discípula Nuria, en el escenario del Teatro Solís de Montevideo en 1969, antes de una representación de la pieza de Lorca, «Mariana Pineda». Pensada como un emotivo homenaje al gran poeta granadino, «Ainadamar» (que en árabe significa fuente de lágrimas, en clara referencia al asesinato del poeta por parte de la falange durante la Guerra Civil Española en 1936), configura un universo sonoro personal y de gran belleza que documenta la creatividad excepcional de Golijov como músico.
Por segmentos, Golijov trabaja con distintos elementos compositivos como la abundante percusión de la primera parte de la obra, melodías que por su repetición poseen conexión con la música minimalista, aportes que le permiten introducir la creatividad popular, como el flamenco u otros folklores (klezmer, tango piazzolliano y otros) en una ópera sumamente peculiar. El tratamiento de las voces y de la orquesta lo acerca a veces a la lírica tradicional y en otros fragmentos a la comedia musical norteamericana, recordando por tramos a la fusión de música caribeña con la sinfónica como la de Leonard Bernstein para «West Side Store».
La parte final de «Ainadamar» tiene un trío que evoca a Strauss. A pesar del multiforme plan de Golijov, la obra posee coherencia y estilo, belleza y conmovedor poder de comunicación en una curva expresiva in crescendo.
Una realización brillante tuvo su premiére sudamericana. La dirección escénica de Claudia Billourou (la misma de la escandalosa «Lucia» del año anterior) recuperó la esencia dramática de los personajes y los movió en una suerte de racconto cinematográfico, onírico por momentos y poéticamente realista en otros. El multimedia y los sonidos pregrabados trabajados estéticamente contribuyeron a crear un universo plástico tan bello como lo es el de la música en vivo. Trabajos sobresalientes hubo en Franco Fagioli (García Lorca), Patricia González (Nuria) y estupendo el de Marisú Pavón, una Margarita Xirgu difícil de superar a nivel internacional. Luces, vestuario, cantantes secundarios y dirección de Rodolfo Fischer redondearon uno de las más impactantes óperas argentinas en muchos años.
En la primera parte del programa, el Ballet Estable del Argentino bailó una decepcionante versión de «Estancia» de Ginastera, creada por el coreógrafo Carlos Trunsky (excelente en otras ocasiones). Aun así, la música de Ginastera se escuchó de buena forma tocada por la Estable con Fischer en la conducción.
De todas maneras el triunfo de la noche fue de la hermosa «Ainadamar», que pide a gritos una pronta reposición.
«Ainadamar». Opera en un acto. Mús.: O. Golijov. Lib.: D. H. Hwang. Dir. Mus. E. Fischer. Dir. esc. y vest.: C. Billourou. Esc. e ilum. J. C. Greco. Ed. Vídeo: F. Bongiorno. (Teatro Argentino).

