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Alarma por nuevo choque entre Israel y Líbano: 4 muertos
Un herido yace en el piso en Adeise, un poblado libanés cercano a la «línea azul». Una multitud de simpatizantes de Hizbulá se congregó anoche en Beirut para escuchar al ultra Hasán Nasralá.
El enfrentamiento comenzó cuando soldados israelíes podaron unos árboles al borde de la «línea azul» (límite) marcada por la ONU hace diez años, un gesto que en pocas horas generó el conflicto armado. Primero, hubo disparos al aire, luego fuego cruzado y después, según las autoridades libanesas y fuentes militares de la FINUL (Fuerza Interina de la ONU en el Líbano), Israel atacó con piezas de artillería y con disparos desde un helicóptero Apache.
El tiroteo se prolongó durante la tarde, pero a última hora de ayer ya se había restablecido la calma en la zona, cerca del poblado libanés de Adeise, fuertemente custodiado por tropas militares libanesas y los «cascos azules» de las Naciones Unidas.
Un teniente coronel del Ejército israelí, los dos soldados libaneses y un periodista del diario Al Akhbar -cercano a la organización Hizbulá- murieron por los disparos. Los heridos no llegaban anoche a la media docena entre ambas partes, incluyendo un capitán del Ejército hebreo.
Tanto Israel como el Líbano sostuvieron que no fueron los primeros en realizar los disparos. «Hay que esperar los resultados» de las investigaciones, afirmó en ese sentido el general español Juan Gómez Salazar, jefe del Sector Este de la FINUL.
El Gobierno de Benjamin Netanyahu aseguró que el Ejército realizaba un ejercicio rutinario en el área de defensa que se encuentra entre la frontera israelí y la «línea azul», coordinado previamente con FINUL.
Llamas
Tras recibir disparos del Ejército libanés, las tropas israelíes respondieron con artillería y con un ataque aéreo sobre el centro del batallón libanés de Al-Taibe, que causó daños sobre varios de sus vehículos.
Los disparos israelíes sobre la localidad de Adeise dejaron además dos casas en llamas y provocaron daños. Según indicaron testigos, los enfrentamientos se extendieron durante cuatro horas.
La misión de la ONU para preservar la paz en la frontera entre Israel y el Líbano cuenta con 12.000 soldados internacionales.
El enfrentamiento, que se registra en medio de una tensión en alza entre las dos naciones vecinas, fue inusual, ya que involucró al Ejército libanés en lugar de milicias de Hizbulá, con las cuales Israel estuvo en guerra en julio de 2006.
«Heroicos»
Precisamente, el líder de esa agrupación islamista, Sayed Hasán Nasralá, calificó los enfrentamientos de «heroicos» y advirtió que su grupo armado responderá si hay futuros incidentes. «La agresión israelí nunca se detuvo. No nos quedaremos parados, cortaremos cualquier mano que ataque nuestro Ejército», aseveró.
Paralelamente, el primer ministro Benjamin Netanyahu indicó en un comunicado que «Israel respondió y responderá agresivamente en el futuro a cualquier intento por interrumpir la calma a lo largo de la frontera del Norte o por dañar a residentes del Norte o a los soldados que los protegen», indicó. También el Ministerio de Relaciones Exteriores afirmó que se trata de una «clara violación» de la Resolución 1.701 y advirtió de posibles consecuencias.
Como contracara, el presidente libanés, Michel Suleiman, condenó el ataque a las fuerzas libanesas. «La violación israelí en Adeise atenta contra la Resolución 1.701 de la ONU». Su postura fue compartida por el primer ministro Saad Hariri.
Desde hace varias semanas se venía hablando sobre un aumento de la tensión entre el Líbano e Israel, pero ninguna de las partes parece interesada en una guerra porque puede ser más devastadora que la de 2006, según sostuvo el «think tank» International Crisis Group, con sede en Bruselas.
«Ninguno de los más relevantes actores directos (Israel, Hizbulá, Siria e Irán) se entusiasma con esa perspectiva (un conflicto armado), y por ello, todos, de momento, tienen intención de mantener seca su pólvora», agregó el informe difundido ayer.
Agencias EFE, AFP, Reuters y DPA
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