11 de julio 2018 - 00:00

Alemania, en vilo por el fin del juicio a la mayor célula nazi desde la posguerra

Se la acusa del crimen de diez personas. El fin del proceso llega cinco años después de su inicio y en momentos en que la agenda de la ultraderecha se impone en el parlamento.

ENIGMA. Beate Zschäpe despertó especial atención durante el juicio por su gesto impasible. En su alegato pidió perdón a los familiares por el sufrimiento que pudo haber causado, aunque negó su responsabilidad.
ENIGMA. Beate Zschäpe despertó especial atención durante el juicio por su gesto impasible. En su alegato pidió perdón a los familiares por el sufrimiento que pudo haber causado, aunque negó su responsabilidad.
Múnich - Alemania cerrará hoy uno de los capítulos más oscuros de su historia reciente cuando sea dictada la sentencia contra la única superviviente de una célula neonazi a la que se responsabiliza de unos diez asesinatos racistas.

El fin del caso llega en momentos que la ultraderecha logró aglutinarse en un partido político, la Alternativa para Alemania (AfD) e integrar el Bundestag (parlamento) como primera fuerza de la oposición. Desde esa posición influye en la agenda gubernamental, fundamentalmente con medidas contra los inmigrantes. De hecho, cinco años después del inicio del proceso y más de 440 audiencias de por medio, los observadores consideran que un sector de la sociedad se muestra como nunca favorable a posiciones de los extremistas. Es por ello que se espera una condena ejemplar.

El tribunal de Múnich que juzga el caso se pronunciará sobre el destino de la principal acusada, Beate ZschTMpe, para quien la fiscalía antiterrorista pidió cadena perpetua al entender que estuvo implicada en el asesinato de ocho inmigrantes turcos, de uno griego y de una policía alemana entre los años 2000 y 2007.

"Por favor, no me juzguen por lo que hicieron otros y por algo que yo no quería ni hice", declaró ZschTMpe la semana pasada en su alegato final, que ponía el broche a uno de los procesos judiciales más complejos, largos y caros en la historia nacional.

La presunta terrorista también alegó en su defensa que jamás estuvo al tanto de los asesinatos cometidos por sus dos compañeros Uwe Mundlos y Uwe Böhnhardt -quienes se suicidaron en 2011 cuando eran perseguidos por la Policía tras asaltar un banco- y dijo también no saber qué criterios siguieron ellos a la hora de elegir a sus víctimas.

La prensa bautizó al conjunto de crímenes "asesinatos del Bósforo" o "asesinatos del kebab", porque tenían en el punto de mira a ciudadanos de origen extranjero. Los tres integraban la célula Nationalsozialistischer Untergrund NSU/ Clandestinidad Nacionalsocialista, a la que se considera responsable, además, de perpetrar un ataque bomba en Colonia contra el negocio de una familia iraní.

Tras la muerte de ambos, la mujer de 43 años incendió el departamento en el que vivían en la localidad de Zwickau, en el este del país, y se entregó a las autoridades. La Fiscalía sostuvo que lo hizo para destruir pruebas, poniendo en riesgo a los demás residentes del edificio.

Además, la acusación considera probado que ZschTMpe compartió la ideología fanática nacionalsocialista y que contribuyó a sembrar el miedo entre los inmigrantes con asesinatos arbitrarios. El fiscal describió a la principal acusada como "una persona fríamente calculadora" para la cual la vida de los demás carecía de importancia.

A la petición de cadena perpetua para la presunta terrorista, que en Alemania se corresponde con una privación de la libertad por tiempo indeterminado y con un mínimo de 15 años, se suma la petición de la fiscalía de 12 años de cárcel para Ralf W., un ex funcionario del Partido Nacional Democrático, de ideología neonazi, acusado de haber conseguido una pistola Ceska con la que los terroristas dieron muerte a los nueve inmigrantes.

El ministerio público también solicitó tres años de prisión en un correccional juvenil para Carsten S. por haber ayudado a procurar una pistola.

Contra otro de los cinco acusados de complicidad en la trama ultraderechista, el alemán André E., la acusación pidió también 12 años de prisión por su presunta participación en el atentado explosivo a una tienda de alimentos en Colonia, mientras que para Holger G. solicitó cinco años de prisión por haber suministrado documentos falsos a los neonazis.

El caso, que comenzó a juzgarse en mayo de 2013, dejó al descubierto graves errores por parte de la Policía y los servicios de inteligencia germanos, que no tuvieron la mínima sospecha de una posible motivación racista y dirigieron las pesquisas hacia el entorno de las víctimas, indicando en un principio que eran ajustes de cuentas entre mafias extranjeras.

Agencia DPA y Ámbito Financiero

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