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Alfonsín rehúsa un pacto para evitar internas
Gustavo Posse, Ricardo Alfonsín, Leopoldo Moreau
La voluntad, que informalmente expresó Moreau, para sellar un pacto con el hijo del ex presidente chocó con la resistencia de éste que, por el contrario, bajó a los distritos la indicación de presentar listas en todos los territorios y casilleros en disputa.
Aunque en las 48 horas que faltan para el cierre de listas -que opera mañana a la medianoche- habrá nuevos intentos, en la UCR se especula con que la interna es «inevitable». Está en juego el manejo del Comité Provincia, la Convención provincial y los delegados a la UCR nacional.
Alfonsín, que se anotará como primer convencional nacional, batalla contra un megafrente que comparten Moreau, Storani, el cobismo, Gustavo Posse y Superación Radical. Ató, en tanto, acuerdos locales y regionales con grupos enfrentados a la dupla Moreau-Storani.
Encolumnados
En su avanzada, el diputado logró encolumnar a enemigos históricos: Moreau y Posse aparecen, en ese esquema, juntos luego de años de combatir entre sí. El ex senador ubicó a Eduardo Santín como candidato a presidir el comité provincial y Posse encabezará la boleta de convencionales bonaerense a la UCR nacional.
Esa grilla -parte del «acuerdo grande»- incorpora, además, al storanismo (o lo que queda de él), a los silvestres de Superación Radical y al cobismo que se mueve, en este caso, impulsado por la amenaza que Alfonsín representa para el sueño presidencial de su jefe.
Alfonsín, ante eso, levanta la bandera de la renovación y se embala -con Miguel Bazze como aspirante al lugar que ocupa Daniel Salvador, otro de los socios del diputado- con la idea de que el nivel de adhesión que le rezan las encuestas le alcanzará para derrotar a la estructura partidaria.
Problemático
No parece una aventura fácil. Y el resultado, sea cual fuere, no ofrece escenarios saludables: una derrota estruendosa podría dañar el sueño presidencial de Alfonsín; un fracaso parcial dejaría heridas; incluso una victoria ubicaría a Alfonsín en una posición de fuerza que complicaría cualquier negociación posterior.
Eso, al menos, advierten sus rivales que ensayan acercamientos a ciegas que el diputado desprecia con el convencimiento de que puede inflingir a la jefatura histórica de la UCR, encarnada en Moreau-Storani, una derrota que los saque, definitivamente, de la cancha.
Sería, en ese caso, el primer paso para construir una candidatura presidencial por la UCR ante el alineamiento del dúo con Cobos aunque, a su vez, sectores que participan del «acuerdo grande» miran con más simpatía una eventual irrupción de Ernesto Sanz como candidato, en una especie de tercera posición entre Cobos y Alfonsín. La interna -si una mano mágica, o una voluntad hoy imperceptible permite una fusión- será el 6 de junio.


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