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Alfonsinismo pujará por sillón de Sanz (si le dan los votos)
Ricardo Alfonsín no se bajará de la pelea para que su fuerza retenga la conducción del Comité Nacional. Sólo lo podrá hacer si sube el piso de votos que logró en agosto.
Los radicales mendocinos, aunque no tengan todos el mismo color, no están por estos días dentro de las preferencias de Ricardo Alfonsín. El candidato a presidente sigue simulando que todo lo que escriben los medios sobre declaraciones de la dirigencia de la UCR en Mendoza son amplificaciones de una crisis que en el fondo no existe.
Pero Roberto Iglesias, Víctor Fayad y hasta el propio Sanz, aunque luego lo relativicen, siguen claramente en el intento de salvar el radicalismo provincial, las candidaturas e intendencias de la mala suerte electoral de la lista nacional propiciando el corte de boleta. Lo hizo ya Fayad en Mendoza capital al lograr 60% de los votos y conquistar la intendencia de esa ciudad. Y tras el triunfo de ayer de Ramón Mestre en Córdoba, esos intentos secesionistas en todo el país volvieron a tomar fuerza.
El Comité Nacional, en ese sentido, será otro campo de batalla.
Con las elecciones presidenciales a la vuelta de la esquina, en la UCR ya se cocinan las estrategias para la renovación de autoridades del partido a fin de año y el alfonsinismo está dispuesto a dar la batalla.
Pero esas pretensiones dependerán de los votos que logre Alfonsín en la elección del 23 de octubre. Si no logra superar el 12% de agosto, será difícil que frene las intenciones de Julio Cobos, aunque en público las niegue, de acceder a la conducción del Comité Nacional o del resto del radicalismo que ya cree que en la hegemonía del grupo Morena, el que propició la candidatura de Alfonsín, está llegando a su fin.
Cualquiera de los dos procesos abrirá de inmediato el pase de uno a otro grupo en un reacomodamiento para mantener el control del partido. Esa sangría sería letal para el alfonsinismo si no supera lo que logró en la primaria.
Tras bajarse de la carrera presidencial, Sanz mantuvo un bajo perfil y evitó confrontar con Alfonsín en la campaña. Fue un pacto de paz que firmó con el alfonsinismo para no complicar la campaña, pero todo indica que a partir del lunes 24 de octubre el mendocino romperá el silencio y volverá a jugar en la interna radical.
Por ahora Cobos y Sanz niegan querer conducir la UCR más allá de diciembre, pero el fin de semana algunos mendocinos aclararon a medios: «Nosotros vamos a dar la batalla. Queremos seguir teniendo lugar para definir el rumbo del partido».
El reparto de cargos, no obstante, estará atado a una estrategia más amplia que incluirá la definición de los jefes en los bloques de diputados y senadores, renovados también a partir de la asunción de los electos en diciembre próximo.
En el medio se realizará finalmente en noviembre la postergada Convención Nacional de la UCR: ese será un primer campo de batalla para discutir todos los roces que se callaron durante la campaña electoral. Fue un año de silencio en las bases radicales, acatando en muchos casos la disciplina partidaria para la campaña, pero ahora podría estallar desde allí el debate por la nueva conducción partidaria que buscará armar un nuevo marco de acuerdos con otras fuerzas, una vez que termine la campaña por la presidencia de Alfonsín.


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