28 de noviembre 2008 - 00:00

Algo de historia para entendernos

El descanso del Día de Acción de Gracias viene bien para dilucidar por qué tanto empeño de las autoridades de todo el planeta en rescatar al sistema financiero, aun dejando de lado a los deudores hipotecarios y a las empresas de la "economía real". Según la "historia oficial", Franklin Delano Roosevelt rescató el capitalismo de las fauces de la Gran Depresión recurriendo a una serie de medidas intervencionistas de neto corte keynesiano. Mucha agua -e innumerables estudios- ha corrido desde entonces y al menos en el mundo académico (de Geithner a Bernanke, de Paulson a Volker) la visión es otra. Hoy existe cierta unanimidad en que la crisis del 30 arrancó con la decisión de la Fed de reducir en un tercio la base monetaria. Esto disparó sucesivamente un proceso deflacionario, un parate económico, la quiebra del sector bancario, una crisis crediticia y el derrumbe total de la economía real. Para contrarrestar esto, Roosevelt lanzó el New Deal disponiendo la cartelización de la industria, los subsidios agrícolas, salarios "reales" elevados, impulsó la actividad gremial, el incremento de los impuestos para desarrollar obra pública, etc.

Hoy resulta claro que esta maraña de medidas fue responsable de tasas anormalmente altas de desocupación sin contribuir a una expansión real de la economía, dada la brutal caída del consumo. Recién en el 39, cuando se decidió aplicar una política monetaria expansiva al llegar las primeras órdenes "de guerra" desde Europa, la crisis comenzó a ceder (los peores años fueron el 37/38 cuando la Fed incrementó las reservas del sistema bancario). Con razón o sin ella, el legado de todo esto es -para muchos- que la solución no está en apañar a los deudores o a los empresarios, sino en garantizar un sistema financiero "aceitado" que permita que la economía encuentre su equilibrio vuelva a expandirse de manera natural. Ojalá no se equivoquen. Hoy, sólo tenemos media rueda.

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