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Alianza de Macri no vota adelantamiento
El diputado de PRO Federico Pinedo (izq.) ayer junto a Felipe Solá y Francisco de Narváez al anunciar que el interbloque opositor no dará quórum para tratar el anticipo de elecciones.
El jefe de Gobierno porteño ya lo había dicho en público y en más de una ocasión que prefiere elecciones unificadas. Sus socios, sin embargo, se dividieron y así como De Narváez festejó la decisión de Cristina de Kirchner, Solá la repelió todo lo que pudo. Los dos conversaron con Macri, ayer, y también con el intermediario José Torello, en tenidas donde se expusieron argumentos variados. De Narváez insistió: «Para mí, mientras antes se vote, mejor; no le tengo miedo a la elección», dijo posicionado en candidato. «Tampoco yo», le agregó Solá, pero la cuestión versó luego sobre que, por ejemplo, «hay cuestiones partidarias, como las elecciones internas que no se pueden hacer y nos obligan al dedo». Eso, en referencia a la posibilidad de dirimir las candidaturas provinciales de PRO en comicios. Se agregó luego un Macri moderado que explicó: «Me parece que no se puede desoír el llamado del Gobierno a ordenar las cosas», pero se convenció acerca de que «no nos llaman al diálogo, hacen el anuncio y no hablan más con nadie». Le acotó Torello que «además no se puede hablar en democracia de escollo electoral, eso lo dice un dictador, y para salir de la crisis hace falta democracia». Los argumentos a favor de Solá, quien se oponía a dar los votos a la norma, crecieron y finalmente también la presión sobre Macri, asediado por su propia tropa que durante el fin de semana le pidió que «esta vez tampoco» acompañe al Gobierno y se oponga a la ley. La excusa para un Macri, que acaba de anticipar los comicios en su distrito, siguió siendo que él no necesita ley especial para hacerlo. «En ningún país serio se cambian las leyes electorales», conformó finalmente el jefe porteño.
Así, ayer el PRO y el justicialismo disidente de la Cámara de Diputados se presentaron como el Interbloque Federal (PRO, Unidad Peronista, Justicialismo Nacional, Unidad Federalista, Producción y Trabajo, Nacional Sindical y el Frejuli) que integrarán 34 diputados, y anunciaron que no darán quórum para el debate sobre la reforma de la ley electoral que busca adelantar las elecciones de octubre para el 28 de junio en coincidencia con la convocatoria de Macri a las elecciones porteñas. Los federales, sin embargo, dijeron que si el oficialismo logra el número de legisladores en las bancas necesario para abrir la discusión, entonces votarán en contra de la iniciativa.
Los voceros del anuncio fueron los diputados Federico Pinedo, de PRO, De Narváez y Solá. «En principio, no vamos a dar quórum para la sesión. Lo tendrá que hacer el oficialismo con sus diputados. Y si hay quórum, entonces vamos a votar en forma negativa», explicó Pinedo.
«Para salir de la crisis hay que fortalecer las instituciones», remató Pinedo y explicó que en las peleas internas «quedaron superados totalmente el interés personal a favor del interés nacional».
De Narváez justificó el giro: «Todos actuamos con responsabilidad. Pierden tiempo quienes piensan que nos van a debilitar, porque estamos más unidos que nunca».
Los legisladores, además, anunciaron el envío de una carta a la presidente Cristina de Kirchner en la cual le solicitan que con urgencia «convoque a una mesa de diálogo».

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