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Alicia Carletti en el país de sus propias maravillas
En la obra de Alicia Carletti existe una relación con ciertas fuentes literarias de ensoñaciones infantiles en un mundo de fantasías.
Olmo ediciones se incorpora a la industria cultural con el objeto de difundir la actividad literaria de investigación. Tiene como objetivo fundamental la edición de libros catálogos pero también utiliza las herramientas modernas con la ayuda de la tecnología como Google Books o videos de difusión en You tube. Existe una relación entre su obra con ciertas fuentes literarias de ensoñaciones infantiles de un mundo de fantasías, con niñas rodeadas de acechanzas que se presentan a través de imágenes ambiguas. Desde hace varios años trabaja sobre Alicia en el país de las maravillas, su obra siempre estuvo vinculada con Lewis Carroll, por el absurdo juego de lo irreal y lo real, lo que no se ve, pero se presiente y las misteriosas apariencias latentes.
«Por el río Isis», en Oxfordshire, el 4 de julio de 1862, paseaban en bote cinco personas. Dos de ellos eran la niña Alicia Liddell y el profesor de matemáticas Charles Dodgson quien posteriormente adoptaría el apodo Lewis Carroll (1832-1898). Este oscuro profesor de matemáticas de Oxford, tartamudo y encorvado, demasiado tímido para predicar ante sus feligreses, nos cuenta una historia inspirada durante una tarde de verano en la que llevó de paseo por el Támesis a las hermanas Liddell, hijas de su superior. De una de ellas, justamente de Alicia, Dodgson estaba secretamente enamorado a pesar de la diferencias de edad.
Este relato fascinó a millones y a no tan niños, quizás por ser el primer cuento infantil que deja de lado el sentido didáctico para adentrarse en el mundo del aparente sin sentido, una paradoja en un profesor de lógica, como lo era Dogson. Aquel día inició la larga serie de relatos del personaje cuyo nombre se identificaba con el de la niña, cuyo interés fue enriqueciendo lo que según el autor se convirtió en «un cuento interminable».
«Recuerdo claramente cómo, al intentar desesperadamente inventar algo distinto de los cuentos de hadas corrientes, envié a mi heroína por la madriguera de un conejo, bien abajo, sin tener la menor idea de lo que habría de sucederle después». «Alicia en el país de las Maravillas» y «Alicia a través del espejo» se escapan de la inclinación didáctica de los textos infantiles del siglo XIX para erigirse en una gran metáfora, más allá de interpretaciones y visiones particulares, sus chistes privados y referencias personales: la vida vista racionalmente sin ilusión parece ser un disparate sin sentido contada por un matemático idiota, siguiendo la frase de Shakespeare.
Alicia (y Dogson) buscan aventuras reales e imaginarias para alejarse del tedio, según el reverendo, un castigo divino que lleva a la perdición. En sus obras, Carletti trabaja sobre la base a los grabados de John Tenniel (1820-1914), ilustrador del libro de Carroll. Tenniel era conocido por sus dibujos para las Fábulas de Esopo y se destacaba como un incisivo humorista político en sus caricaturas en la revista Punch. Los pequeños grabados han sido ampliados y modificados, jugando con la mezcla de lo caricaturesco de Tenniel y el realismo de las imágenes de Carletti, las orquídeas, las rosas y las niñas con sus ropas, sus zapatos, el maquillaje, están como en bosques amenazantes donde lo amoroso y lo sexual se encuentran siempre latentes. La rosa es blanca pero sangra pintura roja, un camino que va del blanco de la niñez al rojo de la pubertad. El verismo onírico de estas obras, ejerce fuerte poder sobre el espectador que se fascina frente a estas imágenes, a estas escenas de encantamiento.
En una nube de polvo - premiada en la II edición de los Premios Constantini -, Carletti partió del dibujo de Tenniel sobre el Combate entre el León y el Unicornio. Sobredimensiona los objetos y altera las proporciones generando un clima inquietante en sus obras- «Trabajo con la ambigüedad, el misterio. Nunca se sabe si la rosa es demasiado grande, o si la Alicia que está en el cuadro es demasiado chica. Este tema del tamaño está ligado al achicamiento y al agrandamiento de Alicia en el libro de Carroll.»
La niña/adolescente es sumergida dentro de la ilustración de Tenniel, que Carletti minuciosamente colorea. Este contraste anuncia lo que toda la obra supone: Tenniel dibujó las escenas de algo soñado tanto por la pintora como por los personajes de su sueño; la artista redobla la apuesta, porque es ella ahora quien se suma al sueño en persona y por medio de su testigo, la niña/adolescente. Sus imágenes de imágenes (las de Tenniel) remiten a la muerte de la realidad en el arte contemporáneo y recuerdan que detrás de toda imagen hay otra. Alicia Carletti egresa de la escuela de Bellas Artes «Prilidiano Pueyrredón en 1969. En su vasta carrera realizó exposiciones individuales en importantes galerías como Zurbarán (1995), Klem (1993), Bonino Gallery New York (1983), Galería Bonino en Argentina (1975 y 1977) y en la exposición «Mujeres» (1998) en el centro Cultural Recoleta. Como lo dijimos anteriormente, obtuvo en 19998 el segundo premio Colección Constantini realizado en el Museo Nacional de Bellas Artes. Premio que consistía en adquisición para dicha colección.


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