1 de junio 2009 - 00:00

Alimentos: ¿peligra “la mesa de los argentinos”?

La relación entre mercado interno y exportación es cada vez más compleja en lo que respecta a los alimentos básicos como trigo y carne. La opinión del sector productivo es que, sin el incentivo de la exportación -hoy hiperregulada o frenada por el Gobierno-, también se perjudica al consumidor local, que podría sufrir desabastecimiento a mediano y largo plazo. Veamos una argumentación que apunta en este sentido, desarrollada en el blog rural La Patria Chacarera.

  • Es evidente que la estrategia del Gobierno para «la mesa de los argentinos» puede ser considerada un fracaso. Mercado que interviene, mercado que se destruye y producción que baja hasta ponerla realmente en riesgo. El excedente exportable disminuye hasta niveles peligrosos.

  • El Gobierno, además de poner retenciones como en las demás producciones, ejerce una serie de medidas adicionales, como cierres temporales de exportaciones, cupos, presiones sobre los industriales y exportadores para que bajen el precio de la materia prima, etcétera.

  • Con estos mecanismos, aumenta un grado más en la imprevisibilidad de los mercados, se convierten en productos con un precio sin piso, pero con techo, y dependiendo de lo que se les ocurra a los burócratas. Y generando rentas inesperadas a los compradores, que se transformaron en cazadores de zoológico, bajando los precios y aumentando sus márgenes a niveles que nunca hubieran soñado.

  • Entonces los productores buscan alternativas, y las encuentran, y eso que pasó poco tiempo desde su implementación, con unos años más de experiencia lograrán todavía más: cebada, lino, colza, camelina, cártamo, búfalos, ovejas, cualquier cosa. Además de los cultivos tradicionales como girasol o soja. Huyen hacia cualquier producción que no sea vital para el mercado interno.

  • Es inevitable entonces que en esos cultivos la producción tienda a converger (se reduzca hasta coincidir) con el consumo, como ocurre con el tomate, la lechuga o la papa. Esos cultivos, como son difíciles de exportar, cuando hay un excedente se deprime el precio, y cuando hay un faltante se va a las nubes.

  • Eso es lo que va a pasar con el trigo y la carne con este sistema, la producción se va a tender a reducir hasta que se equipare (groseramente) con la demanda interna. Una sequía o una inundación, y pasamos a tener déficit, como en el tomate.

  • Hasta 2007 la Argentina exportó entre 1 y 3 veces el volumen de trigo de su consumo interno. Sin registros cerrados y sin restricciones (con o sin retenciones y con o sin soja) el trigo y la carne siempre alcanzaron; los años en que la producción escaseaba, bastaba que el precio subiera un poco hasta hacer poco rentables las exportaciones, y éstas se detenían.

  • Entonces ¿por dónde pasa la seguridad alimentaria?: obviamente, por producir mucho más que las necesidades internas, de esa manera el mercado estará siempre abastecido. Porque no existe un mercado interno y otro externo, sólo uno donde los productores venden, y los exportadores y agentes del mercado interno compran, con un sólo precio para cada mercadería, independientemente del destino. Cuando el consumidor levanta el precio, el exportador queda fuera de juego, sin margen.

  • Obviamente en estos casos el precio sube, y después baja. Pero en un país exportador, el precio interno siempre es el más barato del mundo, con o sin retenciones. El trigo es siempre más barato en la Argentina, y el café es siempre más barato en Brasil, de eso se trata. Cuando se quiere abusar del que produce, el tiro puede salir (y saldrá) por la culata.
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