Roma - La autoridad anti-monopolios de Italia autorizó ayer con condiciones la compra de Alitalia por parte del consorcio de inversores Compañía Aérea Italiana (CAI). En un comunicado, el organismo enumeró una serie de condiciones menores y una fuente cercana a CAI las consideró «razonables». CAI está conformada por un consorcio de 20 empresarios nacionales.
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Tras el visto bueno de la Competencia italiana, falta la opinión sobre la operación por parte de la Unión Europea, que se expresará en breve, según anunció ayer desde Bruselas el comisario europeo de Transporte y vicepresidente de la CE, Antonio Tajani.
Al dar su autorización, el órgano de la competencia italiano impuso algunas condiciones que tendrá que cumplir la nueva aerolínea, que se espera podrá despegar después de las fiestas navideñas bajo la nueva gestión.
Como se lee en la nota del órgano de la competencia, el primer requisito es que la nueva Alitalia, que se fusionará con la también compañía aérea italiana AirOne, tendrá que garantizar antes del 3 de diciembre de 2011 la cobertura adecuada de todo el territorio del país.
También está obligada a ofrecer «una amplia disponibilidad de precios en todos los períodos del año y para todas las rutas», y «al menos 10% de los billetes tendrán que ser vendidos con tarifas económicas, más bajas que las que ofrecieron ambas aerolíneas la pasada temporada». El comunicado del órgano oficial agrega que se trata de «una medida necesaria para tutelar a los futuros pasajeros de una posible subida de los precios debido a la fusión».
Además, se exige que en caso de cancelación o retraso de algún vuelo, la nueva Alitalia tendrá que garantizar al pasajero el pago de una indemnización proporcional al valor del billete. Como retraso, el órgano de Competencia, entiende que el horario de llegada no supere las dos horas de dilación.
El consorcio de empresarios nacionales compró la parte rentable de la ex aerolínea estatal -activos, aviones y rutas- por 1.052 millones de euros. De éstos, 427 millones de euros serán pagados en efectivo y el resto será deuda absorbida.
El proyecto industrial de la CAI se basa en la fusión con la otra aerolínea nacional, AirOne, para crear, desde las cenizas de Alitalia, una nueva compañía aérea que tendrá 12.500 trabajadores (1.550 pilotos, 3.300 asistentes de vuelos y 7.650 entre técnicos, empleados y ejecutivos).
La nueva aerolínea contará con 550 vuelos diarios, reduciendo su oferta actual en casi 50%, ya que Alitalia operaba con cerca de 800 aviones al día y AirOne con otros 200.
La CAI se apoyará en esta operación en un socio internacional (la alemana Lufthansa o la franco-holandesa Air France-KLM), que elegirá antes de finales de año.
Algunos sindicatos aceptaron el nuevo convenio colectivo que ofrece la CAI a los trabajadores, mientras que otros autónomos, que representan a pilotos, asistentes de vuelo y personal de tierra no aprobaron la propuesta. Por eso, la CAI, sin contar con los sindicatos, está enviando en estos días el contrato a cada trabajador para que lo firmen si quieren trabajar en la nueva aerolínea.
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