La autopartista Taranto se perfilaba ayer como la más firme candidata a quedarse con la planta rosarina de su competidora Mahle. El dueño de la probable compradora, Norberto Taranto, estuvo reunido ayer extensamente con la ministra de Producción, Débora Giorgi, encuentro en el que -según fuentes sindicales- se habría avanzado en la solución de este tema.
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Por eso, a partir de hoy comenzarán a negociar los privados: está programado un encuentro entre Taranto y los máximos ejecutivos de Mahle, en el que se intentará aproximar las posiciones de ambas partes.
La ventaja que le habría sacado Taranto al otro postulante a suceder a Mahle se basaría en el apoyo de Antonio Caló, secretario general de la UOM (gremio al que están afiliados los 500 trabajadores de la planta de Rosario). El empresario habría garantizado al sindicato la estabilidad de todo el personal, lo que igualmente era un requisito impuesto por el Gobierno para cualquier interesado.
La semana pasada, el propio Taranto recorrió la fábrica ubicada en la avenida Perón, junto con representantes sindicales y ejecutivos de la autopartista alemana. Estaba previsto que Jorge Basualdo, dueño de Aros Kim, hiciera lo propio el viernes pasado, hecho que no fue confirmado.
La preferencia de Caló y a esta altura también la del Gobierno pasaría por la envergadura de Taranto en relación con la de Kim. La empresa que fue sponsor de la camiseta de Independiente tiene dos plantas en San Juan y una en Avellaneda, además de contar con una extensa red de distribución en Brasil. Aros Kim es una empresa sana y rentable, pero de una dimensión muy inferior a la de Taranto. Los gremialistas y el Gobierno creen que las «espaldas» de este hombre de Avellaneda están en mejores condiciones de tomar a su cargo la planta de Mahle y a todos sus operarios. Sin embargo, Basualdo afirmó durante la semana pasada contar con el apoyo de un «fuerte grupo inversor» que aportaría los fondos necesarios para la compra de Mahle.
En estos días, Taranto y los máximos ejecutivos de Mahle -que compró esa fábrica a fines de 2006 a la estadounidense Dana- están negociando cuánto pagará la compradora por la instalación, y si en la operación entran las máquinas. Mahle conservaría su marca Perfect Circle, que seguirá manufacturando en la planta de Rafaela, que conservará.
Esa fábrica era de Edival, del empresario local Rubén Valsagna, que se la vendió a Mahle casi por la misma época en que ésta compró Dana. La diferencia entre una operación y la otra es que Mahle a fines de 2006 se quedó con todas las operaciones y fábricas de Dana a nivel global (entre las que, obviamente, estaba la de Rosario) y a Edival la fueron a buscar de manera específica. Por eso, Rafaela para ellos es estratégica, pero Rosario es uno de los activos de los que seguramente planeaban desprenderse desde el día en que compraron el «paquete» de Dana.
El gran interrogante hoy es cómo y con qué fondos pagará Taranto en caso de resultar el «elegido». Se descuenta que habrá algún tipo de ayuda oficial para la operación (¿en la forma de un crédito blando del Banco Nación?), y no se descarta alguna otra forma de auxilio adicional.
Es un hecho que el sector autopartista viene reclamando el otorgamiento del REPRO (Programa de Reconversión Productiva), un subsidio que maneja el Ministerio de Trabajo y que entrega a las empresas $ 600 mensuales por cada trabajador a cambio de comprometerse a no despedir a ninguno.
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