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El 23/11/15 los futuros de aluminio emprendieron un camino alcista que, al cierre de ayer, los muestra ganando 34,34% (al máximo del período, 5/4/17, la suba fue de 37%) y que derivó en un aumento promedio del metal durante el nonamestre a fin de marzo último frente a igual lapso anterior de 12,69%. Sumemos el aporte del pago de los "reembolsos patagónicos" más el efecto de la devaluación (que afecta más positivamente las ventas que sus costos, dada la aplicación de una valuación a precio promedio ponderado de inventarios) y se entiende porque gana al cierre de este nonamestre un 60% más que doce meses atrás. Claro que "este cock-tail" no benefició a todas las áreas de la empresa por igual. No pudiendo escapar a la realidad económica local, vemos caer las toneladas vendidas vernáculamente de elaborados 26% y las de aluminio primario 31%, en tanto las exportadas caen 25% en el caso de los elaborados (donde golpea más el incremento de los costos locales), siendo todo esto compensado con el 29% de aumento en las toneladas exportadas de aluminio primario (aquí le jugaron a favor el mayor consumo chino que redujo los stocks internacionales, abriendo la puerta a mayores colocaciones). Pasando a su balance, arranca con ventas 39% mayores a las de un año atrás que le dejan un bruto de $3.096 millones, 45% mayor al de marzo de 2016. Luego, el control de los gastos (-1% los de distribución y +11% los de administración) le permite arribar a un operativo de $2.254 millones (+69% en doce meses). En lo financiero la reducción de los costos no compensa el menor aporte por diferencia de cambio e ingresos (de un neto de $32 millones a favor pasa a $63 millones contrarios ahora), quedando con un "pretax" de $2.191 millones (+60% en el año) que tras la mordida del fisco le significa un neto de $1.415.539.412, como señalamos, 60% más que en 2016.
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