28 de agosto 2009 - 00:00

Amberes, la pintoresca ciudad del diamante

Amberes, la pintoresca ciudad del diamante
Si uno habla de Bélgica, quizás piensa enseguida en Bruselas, Brujas o Gante. Sin embargo vale la pena visitar Amberes. No es muy grande, pero es una ciudad rica en historia. Además concentra actualmente el 85% de la producción mundial de diamantes en bruto. Tres Bolsas en las que cotizan más de 1.500 tiendas dedicadas a esta joya, y casi 35.000 personas trabajan en este oficio. El Museo de los Diamantes es una de las visitas ineludibles de esta ciudad, con sus más de 1.500 piezas de colección.

Su fundación se remonta al año 640 cuando San Amando fundó junto a unos cuantos monjes una iglesia benedictina. No fue sino hasta el siglo XI, dos siglos después de las invasiones normandas, cuando se le construyó una muralla que ayudó a la ciudad a desarrollarse. Ya en el siglo XV, sustituyó en importancia a Brujas, constituyéndose en el motor económico de Flandes.

Música y artes decorativas

Amberes es también Juan Pablo Rubens (quien desarrolló gran parte de su formación y trabajo, y donde vivió los últimos años de su vida), Van Dijck, Jordaens, Bruegel y Plantin, pero también un milenio de arquitectura y cinco siglos de música y artes decorativas. La metrópolis flamenca brilla con sus múltiples facetas a semejanza de sus famosos diamantes. Es una ciudad de teatro, ópera, cine. Cuenta en pleno centro con un zoológico de fama mundial, y un paseo por el Escalda, así como una vuelta por su mundialmente famoso puerto, son experiencias fascinantes. Amberes es un crisol de culturas, con un puerto acogedor y seguro; con 129,8 km de longitud, es el cuarto puerto más grande del mundo y el segundo de Europa. Se pueden ver distintos tipos de embarcaciones en una exposición libre situada en unos antiguos almacenes.

Es una ciudad con importante valor arquitectónico en sus iglesias, consideradas por muchos como catedrales. Con increíbles interiores, como la Catedral de Nuestra Señora, la iglesia de San Andrés, la de San Pablo, la de San Jaime y la de San Carlos Borromeo.

Edificios y museos

Hay numerosos museos para complacer las expectativas de todos los visitantes. Se destaca, para los amantes de los libros, el Museo Plantin-Moretus, donde se puede ver una antiquísima imprenta, una reliquia del pasado conservada casi en su estado original. Los edificios más bonitos se pueden encontrar en el corazón de la Plaza Mayor (Grote Markt). Una plaza increíble, que exhibe sus edificios pertenecientes a los siglos XVI y XVII. La destacada estatua de Brabo, que como cuenta la leyenda es del héroe que cortó la mano del gigante Druoon Antigoon, que vivía en el río y que hostigaba a los barcos que querían pasar cobrándoles un peaje. Si el barco no pagaba, el gigante cortaba la mano del capitán y la arrojaba al río Escalda. Un centurión romano, ya cansado de las barbaries cometidas por el gigante, le cortó la mano lanzándola también al río.

Existen pocas ciudades en el mundo con tantas calles peatonales, conjugando siempre lo moderno con lo clásico. El centro está repleto de bares donde se puede degustar la cerveza propia de la ciudad, De Koninck.