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Amenaza de quemarse a lo bonzo
Esta no es, por cierto, la definición que Bruselas tenía en mente. La sorpresa es mayúscula: Europa pensó que ella conducía la negociación.
¿A la procura de qué propósito la "blitzkreig" griega resulta eficaz? Que no haya dudas: a la restructuración de su endeudamiento.
La Teoría de los Juegos no prohíbe jugar con fuego. Eso sí, recomienda no quemarse. Amenazar con encenderse a lo bonzo no es un arma tan novedosa como pudiera parecer. Es, simplemente, apostar al temor al contagio, asustar con la transmisión del fuego a todo el vecindario. En 2012 era un reto más creíble. El mundo era un polvorín y hubieran detonado la economía y los mercados internacionales. Hoy no se sabe. No será grato, no se aconseja probarlo, se han tomado recaudos y distancia. Y poco o nada se podrá hacer si Tsipras se empaca. No sea cosa de chamuscarse uno por ayudarlo.
Bienvenido el corralito. Los bancos griegos no abrirán sus puertas hoy (y tampoco la Bolsa de Atenas). El BCE cerró el grifo de la asistencia de emergencia, la línea ELA. No sumará un euro más a los 89 mil millones ya girados. Gracias a esta liquidez extraordinaria (y a la membresía en la eurozona, claro), Grecia produjo el milagro persistente de atravesar una agonía de años con los bancos abiertos y operativos a pleno. Sin el recurso a ese artificio -que no se ve pero vaya que se siente- hubo que apelar a un remedio casero: el feriado bancario. Como todo cepo, fue fácil de implementar. Lo verdaderamente difícil será levantarlo. Dado que el funcionamiento del sistema de pagos está alojado dentro del sistema bancario, cuando se cierran los bancos, los pagos se obstruyen, y con ellos, se paraliza la actividad de la economía. ¿Cómo se abonarán los salarios, públicos y privados, a fin de julio? Sólo Dios sabe.
Los bancos no podrán volver a abrir sus puertas hasta resolver los interrogantes que sembró el propio Gobierno. Pero, a no engañarse, ya nada volverá a ser como antes. El largo plazo es ahora. Si el resultado del referenddo se inclina por el Sí, habrá que correr a renegociar con Europa. En un régimen parlamentario debería ser otro -y no Tsipras- quien se ocupe. Si vence el No, Grecia ya estará morando en el "purgatorio" de la eurozona, el mismo que estrenó Chipre. En esencia, con un corralito en vigencia, no regirá la integración monetaria. En lo formal, Grecia no se habrá ido de la moneda común (y podrá volver más adelante). Para el mundo este traspié es un shock desagradable, pero si Europa consigue retener a Grecia en el purgatorio, habrá razones de sobra para respirar con alivio.


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