30 de noviembre 2011 - 00:00

American pidió su concurso: su valor en Bolsa ya es cero

No sólo el mal tiempo deja en tierra a American Airlines: su complicadísima situación financiera la obligó a acogerse al «Chapter 11» (convocatoria) y esperar que los acreedores aprueben su plan de reestructuración.
No sólo el mal tiempo deja en tierra a American Airlines: su complicadísima situación financiera la obligó a acogerse al «Chapter 11» (convocatoria) y esperar que los acreedores aprueben su plan de reestructuración.
Nueva York - American Airlines, la tercera aerolínea estadounidense por tamaño, confirmó ayer haberse acogido al mecanismo de protección previsto en el capítulo 11 de la Ley de Quiebras de ese país, lo que es el equivalente a un concurso preventivo en la legislación argentina. Lo hizo para reducir costos laborales, ante la suba del precio del petróleo y una menor demanda para viajes internacionales.

Las acciones de AMR, que tiene unas 3.000 frecuencias diarias desde Estados Unidos, habían caído cerca del 45% desde fines de septiembre. Ayer los paleles se desplomaron otro 79% y cerraron a u$s 0,34. En sentido inverso, el valor de sus rivales subió ante la posibilidad de un aumento de tarifas. El derrumbe implica que la compañía perdió casi todo su valor bursátil desde que comenzó el año: des-

de enero a la fecha acumula una caída del 95,88%.

AMR, que en el proceso reemplazó a su CEO Gerard Arpey, viene muy golpeada desde hace años por infructuosas negociaciones con sus sindicatos, quejándose de que debe afrontar costos laborales más altos que sus competidores porque éstos ya reestructuraron sus deudas usando ese mismo mecanismo.

Sugestivamente, American Airlines había sido el único grande del sector que no se protegió bajo el paraguas del Capítulo 11 pocos años después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra el Pentágono y las Torres Gemelas de Nueva York, que pusieron al borde de la quiebra al mercado aerocomercial de Estados Unidos.

En sentido inverso, en el marco de esa protección, Delta Air Lines y United Airlines lo emplearon para echar las bases de futuras fusiones, en el primer caso con Northwest y en el segundo con Continental, desplazando a American del tope de la pirámide de las aerolíneas norteamericanas.

La empresa «madre» de la aérea, AMR Corporation, justificó su dramática decisión en la necesidad de «lanzar un plan de reestructuración», que casi con seguridad incluirá nuevos recortes de gastos y despidos, pero aseguró a sus pasajeros que los vuelos programados no corren peligro y que la empresa sigue funcionando de manera normal.

En un comunicado emitido ayer por la mañana y publicado en el sitio web de la compañía, AMR manifestó que «los vuelos de American Airlines continúan operando de manera regular y dentro de los itinerarios establecidos a nivel mundial».

El comunicado, AMR -que también es dueña de la línea de cabotaje American Eagle- dijo que en un tribunal de Nueva York había solicitado «de manera voluntaria la reorganización» de acuerdo al Capítulo 11 de la ley citada, que protege a las empresas de los acreedores mientras lleva a cabo una reestructuración que le permita volver a ser viable.

«Hemos procedido de esta manera con el fin de lograr una estructura de costos y deudas que sea competitiva con la industria y así asegurar nuestra viabilidad y habilidad a largo plazo», agrega el documento.

Frente a los temores de los pasajeros, la compañía aseguró que American Airlines y American Eagle «continúan operando sus vuelos de manera regular», y que sus oficinas, las oficinas de reservas, servicio al cliente y de atención a viajeros frecuentes también funcionan normalmente.

«A través del proceso del Capítulo 11, esperamos continuar ofreciendo un servicio seguro y confiable y operando la programación de vuelos habitual», señaló el comunicado.

American viene de presentar en octubre una pérdida de u$s 162 millones para el tercer trimestre del año, durante el cual los otros dos gigantes de la aviación comercial norteamericana, Delta y United, presentaron ganancias por u$s 429 millones y u$s 653 millones respectivamente, gracias a sus políticas de recorte de gastos y optimización de los réditos por cada vuelo.

Se trató de «una decisión difícil, pero también necesaria para que podamos tomar el camino que necesitamos para hacernos más eficientes, financieramente más fuertes y competitivos», dijo Thomas Horton, CEO de AMR. «Este es un camino ya muy transitado por otras aerolíneas que salieron más o menos airosas de la crisis de 2001 y superaron la de 2008.»

En su documentación para acogerse al Capítulo 11, AMR declaró activos por u$s 24.720 millones y pasivos por u$s 29.550 millones. La empresa cuenta con u$s 4.100 millones en efectivo.

US Airways y United Airlines optaron por el concurso preventivo en 2002. Delta y Northwest lo hiucieron en 2005. Japan Airlines, uno de los asociados de American, imitó la movida el año pasado.

El concurso le permitirá a la empresa forzar a sus acreedores a acordar un plan de reorganización, y también le da la posibilidad de vender algunas de sus rutas. Expertos creen que AMR ahorrará miles de millones de dólares en el proceso de reestructración de sus obligaciones. En sentido inverso, American Airlines podrá ser objeto de una adquisición hostil por parte de algún competidor. De hecho, algunos analistas sostienen que hay una posibilidad superior al 95% de que esto suceda.

La suspensión de pagos de American Airlines, con presencia en más de cincuenta países y un total de 78.000 trabajadores, se convierte así en la número cien por parte de una compañía aérea estadounidense desde 1990.

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