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AMIA: piden extradiciones de sospechosos en Río+20
Rodolfo Canicoba Corral
El pedido fue recibido por el ministro de Justicia de Brasil, José Eduardo Cardozo. Apunta a ocho personas, cinco funcionarios y tres sospechosos. Actualmente son protegidos por el Gobierno de su país. Entre ellos se destacan Hadi Soleimanpour (exembajador de Irán en la Argentina), Moceen Rabbani (ex consejero cultural de la embajada) y Ahmad Reza Asghari (exsecretario). Canicoba Corral entiende que son tres hombres clave que pueden aportar información sobre la llamada «conexión local», el área más flaca del expediente que instruye el fiscal Alberto Nisman, donde, por el contrario, abundan datos sobre una presunta participación de Irán e Hizbulá en el atentado.
Canicoba Corral, quien tiene experiencia en estos asuntos luego de haber investigado las operaciones del Plan Cóndor durante los gobiernos militares en América Latina y al cartel de Juárez por presunto lavado de dinero, todavía no ha tenido suerte en lo que respecta a los funcionarios de Teherán. Varios de ellos han realizado viajes a destinos como Sudáfrica, Arabia Saudita y, más recientemente, a Bolivia. En esas ocasiones ninguno de los Gobiernos mencionados, que son miembros de Interpol, honraron su compromiso y ordenaron el arresto. Sin embargo, ayer por la noche, en la Unidad AMIA eran más optimistas ya que Brasil tiene un largo historial de colaboraciones cuando de estos temas se trata, y más si se tiene en cuenta la aspiración de Itamaraty para que el país ocupe un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU.
Sustentos
Gran parte del expediente que investiga el atentado a la mutual judía se encuentra sustentado en largos dossiers de inteligencia y en declaraciones de disidentes del régimen iraní. Poco o nada es lo que se sabe de las vinculaciones con ciudadanos argentinos. Aunque Canicoba Corral nunca lo dirá en voz alta, él es un convencido de que si esa participación en la organización del atentado existió, fue sólo al comienzo y que posiblemente los implicados ignoraban el objetivo final.
Esta característica del expediente no es un dato menor. En 2003 un juez de Londres ordenó detener a Soleimanpour cuando éste se encontraba en la capital inglesa. Requirió las pruebas contra él a la Justicia argentina y al poco tiempo de recibirlas terminó liberándolo.
La causa AMIA tiene mala fama en Comodoro Py y para más de uno ya es sinónimo de mala suerte. Para ilustrar esta creencia suele recordarse al exjuez Juan José Galeano, cuya debacle en el fuero comenzó cuando el expediente cayó en su despacho. Fue apartado, terminó procesado y renunció. Similar suerte corrieron los exfiscales Eamon Mullen y José Barbaccia, quienes abandonaron la carrera judicial y se volcaron a la actividad privada. Por estos días son los abogados de algunos directivos de TBA, imputados en la causa por la tragedia ferroviaria de Once.

