11 de enero 2016 - 00:00

Ana Gallardo: una obra sin concesiones ni eufemismos

“Casa rodante”, reconstrucción de la precaria vivienda en la que Gallardo vivió con su hija en algún momento, una de las obras de la muestra que reúne diez años del quehacer de esta artista admirablemente personal.
“Casa rodante”, reconstrucción de la precaria vivienda en la que Gallardo vivió con su hija en algún momento, una de las obras de la muestra que reúne diez años del quehacer de esta artista admirablemente personal.
La obra de Ana Gallardo (Rosario, 1958) es el resultado de su vida personal, vivencias de una vida trashumante, de la observación y el compromiso por el mundo que la rodea.

Casi siempre ha mostrado situaciones extremas, por ejemplo, recordamos la Mención (no adquisición) que se le otorgó en la Primera Edición del Premio Banco Nación Argentina (2000, Centro Cultural Recoleta) premio que desató polémicas de distinto tenor, cuya curaduría ejerció Jorge López Anaya. La obra era "Instrumental", casi un tapiz de 2 x 2m compuesto por ramas de perejil, hilos, clavos, con la que denunciaba el aborto clandestino.

La actual muestra que se exhibe en el MAMBA (Av. San Juan 350).está centrada en la producción de los últimos diez años, un recorrido por distintas experiencias personales como el hecho de haberse construido una precaria casa rodante a bicicleta con muebles viejos donde vivió con su hija Rocío por haber perdido su vivienda, obra con la que ganó el Premio Klemm en 2007.

Una instalación , muy dramática, es el conjunto de muebles apilados, atados con cinta de embalar que le prestaron durante una estadía en Francia. Según la artista, la idea era retener y reconstruir una historia de vida.

Dos emotivos videos remiten a la llegada de España en 1957 de sus padres y también el planeado viaje a España con su tío Raúl que nunca llegó a concretarse. Gallardo viajó y le mostró la filmación de lugares que él no volvería a ver.

A medida que se recorre la muestra, un componente emocional se apodera del espectador a través de situaciones que Gallardo expone sin eufemismos. "A boca de jarro" (2008), es un video que muestra a una militante de AMMAR, mujeres en situación de prostitución que luchan contra la exclusión social. Silvia Mónica, su protagonista, siempre quiso ser cantante y canta un tango con música de Fresedo cuya letra trata sobre la prostitución infantil. En una pared está grabada la historia de "Estela", (2012) en un lenguaje de gran crudeza, internada en un geriátrico para prostitutas de México a la que Gallardo cuidó durante algún tiempo.

En un artículo reciente, el destacado neurólogo y neurocientífico argentino Facundo Manes analiza el envejecimiento de la población mundial. Las frías estadísticas revelan que las personas mayores de 60 años llegarán a 2000 millones en 2050 y también refiere a la alarmante cifra de Argentina, Uruguay, Cuba y Costa Rica como los países más envejecidos poblacionalmente de América Latina.

Una de las preocupaciones de Gallardo es la vejez: "le teme tanto como a la muerte".

El título de la muestra "Un lugar para vivir cuando seamos viejos" se visualiza con mayor énfasis en el segundo subsuelo del MAMBA, donde Gallardo intenta señalar que la vejez es también un momento de oportunidades.

Tres videos en los que también participa la artista, muestran a un profesor jubilado que se dedica a la jardinería. En otro canta con Moriko Sakata, campeona regional de karaoke y el tercero muestra cuando filma a Don Raúl, un experto bailarín de 93 años que solía bailar en una plaza del DF.

A propósito del baile, recordamos su obra "Danzón", exhibida en 2010 en la Bienal de San Pablo con bailarines "adultos mayores", dos palabras que ahora reemplazan a "viejos" que invitó a San Pablo a dar clases por algún tiempo.

En una de las salas hay un hermoso texto dedicado a su madre fallecida en 1965 cuando Gallardo era una niña, y las peripecias pasadas con su hermana para llevar sus cenizas a México, ceremonia que pudo realizar en la Laguna de Zempoala en abril de 2010.

En otra sala hay un conjunto de 50 carbonillas y lápiz sobre papel en diferentes tamaños realizado entre 1965 y 2010 bajo el título "Boceto para la construcción de un paisaje" que da cuenta de su gran capacidad como dibujante: bosques, espesuras, ramas, fértiles valles, cañadas.

Al volver a la planta baja, la visita a esta muestra que requiere más de una lectura, sobre un círculo marcado en el piso cuelgan varios auriculares. La artista cuenta su historia laboral y sus trabajos como artista visual. También hay que detenerse frente a "El Pedimento", instalación que presentó en la reciente Bienal de Venecia, un trabajo realizado con las presas de la cárcel de la Giudecca. "En la sierra de OAXACA sobre la carretera hay un santuario. La gente peregrina hasta allí para pedir favores a una virgen. Hacen su pedido en barro con tierra y agua del lugar. Dejan sus estatuillas a la intemperie. Cuando se deshacen por la lluvia, esos objetos regresan a la tierra llevando el deseo de las personas. Invito a la gente a realizar un objeto en barro pidiendo un deseo, ese deseo tiene que ser pensado para la propia vejez".

Una muestra emotiva, necesaria, en tiempos tan duros, en el que hay que mirar al otro, sobre todo a aquellos seres físicamente vulnerables y frágiles, ricos en sabiduría que esperan nuestra atención y nuestro afecto.

Clausura en abril.

Dejá tu comentario