25 de mayo 2011 - 00:00

Analizan soluciones para evitar crisis alimentaria

París - La solución a las eventuales crisis alimentarias mundiales y a la volatilidad de los precios pasa por la supresión de barreras y subsidios a la exportación de alimentos y materias primas, y por la inversión para mejorar la productividad, aseguró ayer la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Estas propuestas se recogen en el informe «Volatilidad de los precios en los mercados de alimentos y agrícolas», elaborado por diez organizaciones internacionales para el G-20 y coordinado por la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la OCDE, cuyas conclusiones fueron divulgadas en París.

Según Ken Ash, director para Comercio y Agricultura de la OCDE, como no es posible evitar otra «tormenta perfecta», como la que llevó a la subida de los alimentos generando una crisis mundial recientemente, hay que abrir más los mercados de alimentos y de materias primas agrícolas.

Esta apertura debe estar acompañada por políticas que contribuyan a mejorar la capacidad y garantizar que los beneficios de la mayor apertura de los mercados se repartan ampliamente y haya más competencia.

«Un factor clave para una solución a largo plazo es mayor inversión para aumentar la productividad, la sostenibilidad y la resistencia de la agricultura, en particular en los países en desarrollo», aseguró.

Y es que los factores que han contribuido a la escalada de los precios de los alimentos -más población, más consumidores en los países emergentes, producción de biocombustibles, altos precios del petróleo y climatología, entre otros- van a persistir en el futuro.

Según Ash, las restricciones adoptadas recientemente por varios países para evitar a sus consumidores los altos precios de los alimentos y las materias primas agrícolas han «exacerbado la escalada de los precios en los mercados mundiales y han socavado la confianza en los mercados internacionales».

También es necesario invertir más, en particular en los países en desarrollo, para mejorar los ingresos y las oportunidades de empleo de las personas que trabajan en la agricultura de subsistencia, cerca de la mitad de la población.

«Parte de las causas de la pobreza de los agricultores es que son demasiados trabajando en este sector», dijo el experto Paul Collier en una rueda de prensa con Ash, con motivo de las actividades del 50° aniversario de la OCDE en París.

Para los países pobres importadores de alimentos, los altos precios pueden acarrear mayor inflación y facturas que amenazan con aumentar sus déficits de las balanzas corrientes y empeorar la situación de sus poblaciones. No obstante, a juicio de los expertos, el «problema fundamental de la inseguridad alimenticia mundial no es la falta de alimentos ni la carestía ni la volatilidad de los mismos».

Los que más lo sufren son los 925 millones de pobres, en su mayoría urbanos, que no tienen dinero para alimentar adecuadamente a sus familias, dijo Collier.

Agencia AFP

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