Los empresarios fueron llegando a Olivos y enviados a un salón donde se hacía el cóctel previo al almuerzo. Allí Cristina de Kirchner se mezcló con ellos; curiosamente, cuando fueron convocados a las mesas (que en lugar de números tenían nombres de árboles), quien los recibía en la puerta y les daba la mano uno por uno era Néstor Kirchner. El menú consistió en una ensalada de salmón, un lomo con papas y una tarta de frutos del bosque. Se bebió poco vino; después de todo, era mediodía y tras el almuerzo había que empezar a trabajar.
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