17 de junio 2013 - 00:00

Ángeles: esperan los resultados de peritajes

Durante esta semana se conocerán los resultados de los análisis realizados a las muestras halladas en el auto del encargado Jorge Mangeri y en el edificio donde vivía la joven asesinada Ángeles Rawson, por cuyo hecho el hombre está detenido.

Asimismo, se espera el hisopado practicado por los investigadores para determinar finalmente si la adolescente de 16 años fue o no violada.

En el Renault Megane de Mangeri, el cual fue periciado el viernes, se hallaron rastros de cabellos y manchas, por lo que se trata de definir si pertenecen a Ángeles, informaron fuentes judiciales. Los pesquisas estiman que en ese rodado pudieron trasladar el cuerpo de la joven, por lo que intentan determinar si el ADN corresponde o no a ella.

También se encontraron evidencias en el sótano del edificio situado en la calle Ravignani 2360, donde vivía la chica asesinada. Asimismo, se efectuarán otros estudios en el uniforme de la víctima y en su ropa interior para determinar si se puede encontrar el patrón genético del o los asesinos.

Por otro lado, se levantaron muestras en un contenedor de basura ubicado en pasaje Voltaire y Arévalo, a 300 metros del predio de la CEAMSE de Colegiales y de la esquina donde Ángeles se despidió de sus amigas poco antes de ser asesinada.

El encargado del edificio fue trasladado el sábado a la tarde al Juzgado de Instrucción 17 del Palacio de Tribunales y con la presencia de la fiscal del caso, Paula Asaro, que lo acusa de "homicidio", se negó a declarar por consejo de un defensor oficial, y seguirá preso.

Mangeri, encargado del edificio de Ravignani 2360, había sido trasladado a la fiscalía el viernes a la noche, cuando la madre y los hermanos de Ángeles ya hacía ocho horas que se hallaban declarando. El portero había sido citado a declarar el miércoles y no se presentó, el jueves tampoco y por eso el viernes lo fueron a buscar a su casa.

El hombre había trabajado en el edificio hasta el último lunes, cuando desapareció Ángeles y fue asesinada. Ese mismo día, Mangeri llamó al consorcio y dio parte de enfermo y, desde entonces, se lo había deja-do de ver en el edificio, en el cual vivía junto a su esposa, Diana Saettone.

La mujer aseguró que su marido siempre estuvo en cama o fue a la clínica a realizarse estudios y que nunca se escapó de la Justicia, pero las sospechas sobre él crecieron cuando no se presentó a trabajar, a pesar de que ya tenía el alta médica. Fuentes de la investigación dijeron que el encargado comenzó a declarar bajo juramento ante la fiscal y dijo que no había concurrido antes porque no se lo permitieron.

"A mi marido lo apretaron. La primera vez fue el jueves. Paró un auto sin patente, un Polo negro, que tenía dos personas, le preguntaron si él era el encargado, pensó que le iban a robar y lo amenazaron. Lo apuntaron con un arma en la cabeza, le pusieron un gorro que todavía tengo y lo empezaron a golpear, a quemarlo, a pica-nearlo. Además, le avisaron que le iban a hacer una cama ", afirmó su mujer.

Si bien no trascendió la declaración del portero, los pesquisas explicaron que en un momento Mangeri se autoincriminó en el hecho y la fiscal lo relevó del juramento de decir verdad, lo imputó en la causa y quedó detenido. Mientras se tomaban las declaraciones, los detectives volvieron al edificio en el que vivía Ángeles y se llevaron pruebas del departamento de Mangeri y del sótano.

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