25 de agosto 2015 - 00:14

Aníbal: promesas y guiño a perdedores

Daniel Scioli se reunió ayer con Susan Segal, CEO del Council of the Americas, entidad ante la cual expondrá en el marco de la 12ª edición del Council, en el Alvear Palace Hotel.
Daniel Scioli se reunió ayer con Susan Segal, CEO del Council of the Americas, entidad ante la cual expondrá en el marco de la 12ª edición del Council, en el Alvear Palace Hotel.
 La dimensión de la travesía que le queda por delante al peronismo K para tratar de ganar el 25-O se sintetiza en un dato: con una campaña contaminada, entre furia ácida y acusaciones públicas y privadas, el peronismo bonaerense tuvo en las primarias del 9-A el peor resultado de su historia en un turno ejecutivo, con excepción de la de 1983, cuando llevó como candidato a Herminio Iglesias, que perdió ante el radical Alejandro "Titán" Armendáriz.

El caudillo de Avellaneda, célebre por la quema del cajón en el cierre de campaña, con un prontuario brumoso y un puñado de frases que el marketing político anota en su decálogo de inolvidables -el "conmigo o sinmigo" o el compromiso de trabajar "las 24 horas del día y a la noche también"-, cerró la elección con un 39,73%. El 9-A, la sumatoria de las fórmulas encabezadas por Aníbal Fernández y Julián Domínguez apenas traspasó por décimas la frontera de los 40. Es probable que con el escrutinio definitivo el número del FpV bonaerense pegue un estirón porque, como contó este diario, el conteo provisorio se cerró con el 95,4% de las mesas escrutadas. Es decir: si del 4,6 que falta, el FpV retiene el 40% en promedio, crecerá casi 2 puntos.

La numerología sigue, así y todo, complicada. Se acepta como una verdad irrefutable que la presencia de Aníbal F en la boleta del FpV bajó el techo del oficialismo. Y que el macrismo, al igual que Felipe Solá, prefieren al quilmeño como rival para octubre y lo usarán como factor de campaña, con la intención de repetir el fenómeno del retorno democrático cuando en el PJ se impuso el arrastre negativo del candidato a gobernador sobre el postulante presidencial, Ítalo Luder. Por el contrario, Raúl Alfonsín arrastró hacia arriba a Armendáriz, un dirigente casi ignoto. En los laboratorios del PRO fantasean con convertir a Vidal, una dirigente que no le aporta votos a Macri, pero no le resta, en una especie de Armendáriz versión 2015. Pudo ser más lineal: en la negociación con el PRO, la UCR mencionó para la vice que ocupa Daniel Salvador, a Alejandro Armendáriz, hijo del exgobernador. Macri lo vetó.

Gestiones

Enfocado en su propio juego, Aníbal F. bajó rápidamente la persiana de la interna K, recibió a Domínguez y a Fernando Espinoza, e inició una rápida gestión para incorporar a la fórmula derrotada en la campaña y venderles futuro a otros perdedores. El matancero, que preside el PJ bonaerense, se vio con el jefe de Gabinete y prometió enfocarse en los alcaldes PJ que cayeron en las PASO. Espinoza -que habla seguido con Scioli, que le promete un destino ocupado- habló con Raúl Othacehé, alcalde de Merlo, que perdió con Gustavo "Tano" Menéndez, y a quien en Gobierno suponen que jugará para Macri en la general. El "Vasco" avisó que no moverá contra el PJ, pero está herido: el vínculo es con Aníbal F. Darío Giustozzi, perdedor en Brown con Mariano Cascallares, desliza que tiene futuro ministerial bonaerense. Otro que quedó golpeado y se declara traicionado por los K es Mariano West, que cayó ante el neocamporista Walter Festa. Al alcalde de Merlo lo llamó, después de la elección, Daniel Scioli y ahora tiene teléfono rojo con Cristina Álvarez Rodríguez.

Hoy, para retomar la campaña, Fernández desembarcará en Mar del Plata con Gustavo Pulti, que hizo pésima elección: quedó 25 puntos abajo de Cambiemos, interna que ganó Carlos Arroyo, a quien el radicalismo recordó su pasado como director de Transporte y Tránsito durante la última dictadura. Luego fue candidato de Luis Abelardo Patti.

En la interna para gobernador del FpV, Pulti fue uno de los intendentes que abiertamente jugó con Domínguez, pero hoy se verá con Fernández -que lleva promesas de obras a Mar del Plata- para superar aquella riña. Al marplatense le facturan, además, que hizo una campaña "municipal", lo cual dañó, también, a Scioli, que terminó 7 puntos abajo de Cambiemos, pero individualmente empató con Macri.

Aníbal y el FpV deben, de mínima, repetir el 43,3% que en 2003 logró Solá, el gobernador electo con el porcentaje más bajo desde 1983. Antonio Cafiero en 1987 juntó un 46,5%, Eduardo Duhalde un 46,2% en el 91 y un 56,7% en el 95, Carlos Ruckauf un 48,3% en 1999 y Scioli un 48,2% en 2007, un 50,2% en las primarias de 2011 y un 55,1% en la general de ese año.

Dejá tu comentario