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Antagonismo Macri-K, atajo para Cristina
La contraofensiva K, a minutos del anuncio macrista de interrumpir la negociación por la transferencia del subte, derivó en la aparición (y reaparición) de dos figuras prácticamente invisibles en la última semana: Amado Boudou y Juan Manuel Abal Medina.
Macri logró, además, un pequeño gran milagro: que después de días incendiarios, el kirchnerismo recupere homogeneidad y se atrinchere unido. Es un viejo legado de Néstor Kirchner cuando dictaminó que el jefe de Gobierno porteño era el enemigo «ideal», el que amalgamaba los fragmentos K.
Consiguió, incluso, que se congelen los reproches internos por los desencuentros entre distintas áreas durante el diálogo con el macrismo para discutir los términos de la transferencia que se concentraron en el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi.
El síntoma más claro de ese proceso fue el anuncio, inesperado, de Nilda Garré de retirar a la Policía Federal del subterráneo. Aquella novedad, cuentan quienes estuvieron cerca de esa discusión, sorprendió al propio Schiavi y fue el episodio que abortó el diálogo.
Hasta entonces, el secretario de Transporte había consultado cada uno de los ítems del trabajoso acuerdo con el Gobierno porteño con Olivos. Se volvió una postal habitual que Schiavi, ante cada planteo macrista, se levante de la mesa para «hablar» con la Presidente.
Por entonces, Macri ya había anunciado la suba del boleto -esa medida le costó bajar 8 puntos de imagen positiva- y exploraba, a ciegas, variables sobre dos puntos: la seguridad en los subtes (por el que la Federal pagaba adicional a mil efectivos) y un plan de obras por u$s 1.000 millones.
Cortocircuito
En Gobierno se admitió, horas atrás, que aquel anuncio de Garré generó un cortocircuito con el área de Julio De Vido de quien depende, al menos orgánicamente, Schiavi aunque la negociación con el macrismo la había concentrado el secretario de Transporte.
La tragedia de Once fue el disparador final: en una encerrona -el temor a un accidente similiar y la supuesta imposibilidad de garantizar la seguridad para la que debería destinar la mitad de Metropolitana- encontró en las fallas del sistema ferroviario un argumento, o excusa, para suspender el traspaso.
Anoche, primero Boudou y luego De Vido le aportaron el condimento último: anticiparon que recurrirán a la Justicia para que el Gobierno porteño cumpla con el acta firmada el 4 de enero Macri y el ministro K.
De Vido se permitió una picardía para la tribuna K; «Lo llamó Durán Barba y le dijo que le convenía sacarse de encima el subte». De fondo, deslizó, estuvo la tragedia de Once sobre la que Macri, hasta ayer, evitó expresarse.
Es más: en la apertura del ciclo lectivo, el lunes, envió a su segunda, María Eugenia Vidal, porque en la Jefatura de Gobierno porteño no consideraban oportuno que Macri hable del accidente. Lo haría hoy ante la Legislatura, pero el anuncio de Garré precipitó la decisión. Anoche, abrazado al salvavidas que le regaló el jefe del PRO, el kirchnerismo comenzaba a romper la parálisis postaccidente. Un viejo antagonismo salvador.


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