26 de agosto 2011 - 00:00

Ante el riesgo de una búsqueda eterna por el desierto libio

Un rebelde libio cubre su nariz para aminorar el hedor que emana de cadáveres que yacen en el barrio de Abu Salim, bastión del gadafismo.
Un rebelde libio cubre su nariz para aminorar el hedor que emana de cadáveres que yacen en el barrio de Abu Salim, bastión del gadafismo.
Londres - Los perseguidores de Muamar el Gadafi deben actuar con rapidez para evitar el riesgo de prolongar la guerra en Libia por meses, o incluso años, según analistas.

Cualquier tipo de búsqueda en un país desértico y escasamente poblado, que tiene tres veces el tamaño de Francia, es una tarea difícil, por no mencionar el problema que significan los buenos contactos que Gadafi tiene como jefe de Estado y que cuenta con acceso a oro y a armas.

Pero los recursos materiales no son el único factor a favor del fugitivo coronel. Sus acérrimos partidarios permanecen activos combatiendo en varias regiones y su círculo íntimo de seguridad sigue siendo temido. Además, Gadafi puede decir que entre sus amigos están las tribus del sur de Libia y las comunidades nómadas de contrabandistas en el Sahel.

Gran parte del interior del país, especialmente el sudoeste, está fuera del control de los rebeldes, e incluye zonas donde los residentes están indecisos acerca de la revolución o se muestran abiertamente hostiles a ella.

El tiempo apremia y más de un aura de invencibilidad podría crecer en torno al coronel.

«El mejor momento para la captura de estos líderes es inmediatamente después de que son derrotados, cuando el conflicto termina», dijo el exjefe de Naciones Unidas en Bosnia, Paddy Ashdown.

«Cuanto más se tarde, más posibilidades hay de que sea mucho más difícil encontrarlo, como hemos visto con Sadam Husein, Osama bin Laden, (Radovan) Karadzic y (Ratko) Mladic», agregó.

En Trípoli, los rebeldes intensificaron sus esfuerzos para seguirle la pista a Gadafi y cercaron un grupo de edificios de departamentos donde se creía que estaba escondido. Fuera de la capital, las fuerzas rebeldes acosaron a tropas leales al líder a lo largo de la carretera de la costa.

Para los rebeldes, encontrar a Gadafi es algo urgente. El peor panorama para ellos sería repetir los 13 años que les llevó a las autoridades capturar a Karadzic, sospechoso de crímenes de guerra en Bosnia, o la década que tardó Estados Unidos en encontrar y dar muerte a Bin Laden, responsable de los atentados del 11 de septiembre de 2001. No está claro si Gadafi adoptará alguna de esas tácticas, pero los rebeldes no quieren darle el tiempo necesario para desarrollarlas.

«Ahora es el momento crucial», dijo Ashdown, exoficial de las fuerzas especiales británicas.

«Una vez que ellos han logrado reinsertarse de nuevo en un lugar seguro, lejos del campo de batalla, y están viviendo entre la población que los considera como héroes, esto se convierte en una propuesta difícil y a largo plazo», agregó.

La experiencia de Gadafi en socavar las sanciones internacionales en las décadas de 1980 y 1990 le resultará muy útil, ya que en esa época cultivó redes de contrabando y financieras en el extranjero que lo ayudaron a mover dinero y armas en todo el mundo.

Graham Cundy
, un especialista militar británico de Diligence, una consultora de seguridad y de inteligencia, dijo que espera que Gadafi utilice tácticas similares a las empleadas, en un principio con éxito, por el insurgente iraquí Abu Musab al Zarqawi y el jefe militar talibán mulá Dadullah Lang, antes de que fueran localizados y asesinados.

Entre las tácticas está evitar el uso de teléfonos y los símbolos evidentes de protección como convoyes blindados, y considerar el uso de dobles y direcciones falsas.

Agencia Reuters

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