19 de marzo 2014 - 00:00

Ante Napoleón, gran codificador

La inspiración codificadora se apoderó ayer de Cristina de Kichner. El paso por Les Invalides, con fanfarrias, desfiles y saludos militares en honor a ella y a Napoleón Bonaparte fue, seguramente, el tramo de su visita a París que más la inspiró.

Para una bonapartista confesa, en público en varias ocasiones, y en especial en cuanto a la pasión por el Código Civil que tuvo el emperador al dejar con ello su huella más notable en este mundo, pocos placeres pueden igualarse a llegar al Museé de la Grand Armée y pasar a saludar por la tumba de Napoleón, bajo la cúpula más reconocida de la ciudad. El diseño, que obliga al visitante a inclinarse para mirar el féretro de mármol rojo colocado en medio de una gran abertura hacia el subsuelo donde lo rodean su familia y, entre otros, generales que lo acompañaron en sus campañas, les recuerda a los críticos de arquitectura el efecto que se logró con el mausoleo que guarda los restos de Néstor Kirchner en Río Gallegos.

Francia decidió saludarla allí (lo hizo la ministra francesa de la francofonía, Yamina Benguigui, que esta semana está de turno para recibir a extranjeros) y le permitió en ese acto también homenajear a su héroe.

La ayuda napoleónica no le vendrá mal a la Presidente. Fue a ese monumento histórico en busca de un signo de inspiración (con profusión de fotos en el espectacular patio de ese edificio que sirvió de hospital, palacio, cuartel y donde Luis Felipe, tras la restauración, decidió ubicar la tumba del emperador con toda pompa) para la próxima movida que dará el Gobierno tras el regreso presidencial a Buenos Aires.

Con el sofocón del Código Penal, en el Congreso ya se anticipan intentos por destrabar el nuevo Código Civil y avanzar con una votación en Diputados, que el Senado luego deberá volver a repasar, que permita convertir en ley esa megarreforma codificadora.

Como la propia Cristina de Kirchner lo dijo en la presentación del proyecto, ella quiere sentirse Napoleón y dejar ese Código como su obra, y el Congreso, por orden de la Casa Rosada, intentará que así sea.

Sólo le faltó ayer a la Presidente extender un poco más su visita al lugar y pasar por el memorial a Charles De Gaulle que Nicolas Sarkozy inauguró en un área de Les Invalides. Allí hubiera podido ver algunos rastros de la presencia francesa en Latinoamérica durante los 60 que nunca serán reivindicados, como sí lo llegó a ser la obra de Napoleón años después de su caída.

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