23 de diciembre 2010 - 00:00

Antes de asumir, Dilma enfrenta el primer escándalo en su gabinete

San Pablo - A diez días de asumir, Dilma Rousseff debió afrontar ayer el primer alboroto en su gabinete cuando se conoció que el designado ministro de Turismo, Pedro Novais, usó u$s 1.268 de fondos estatales para pagar una fiesta colectiva en un albergue transitorio, según la información brindada por el diario O Estado de S. Paulo.

Si bien las acusaciones involucran a una figura secundaria en la coalición de Gobierno y parece improbable que causen mayores problemas, encienden una luz de alarma para la nueva presidenta, que, pese a la confianza que genera entre los brasileños, no tiene ni el carisma ni la experiencia del saliente Luiz Inácio Lula da Silva.

Por otra parte, el Ministerio de Turismo tendrá un alto perfil en el Gobierno de Rous-seff, que asume el 1 de enero, debido a que Brasil será la sede del Mundial de Fútbol de 2014 y de los Juegos Olímpicos de 2016.

O Estado publicó en tapa que Novais, de 80 años, organizó en junio una fiesta en el Hotel Pousada Caribe, un albergue de encuentros sexuales, cuando era diputado de la Cámara baja. Novais luego facturó al Congreso un pago de 2.156 reales (u$s 1.268), reportó el diario, que citó a Novais describiendo su acción como «un error que será corregido».

El futuro ministro de Turismo es miembro del partido centrista PMDB, el mayor de los 10 que integran la coalición de Rousseff, y un bloque legislativo crucial para su plan de reformas económicas.

Corrupción

El PMDB, considerado junto con el Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff y Lula como una de las formaciones con mayor presencia territorial en Brasil, ha sufrido diversos escándalos de corrupción. Uno de los más sonoros de fecha reciente fue el que afectó a su figura más emblemática, el ex mandatario José Sarney, a quien se le descubrió en 2009 un uso abusivo de los fondos del Senado que preside.

Novais emitió un comunicado calificando como una «mentira» la versión de O Estado, y dijo que «nunca» había visitado el motel. Dijo que su oficina había presentado «indebidamente» el recibo al Congreso y que el «error está siendo corregido rápidamente».

Descargo

Previamente, el diario había publicado un descargo de Novais diciendo que había utilizado dinero para alojar a asesores y aliados políticos en el hotel alojamiento.

O Estado, que apoyó explícitamente al rival de Rousseff en las pasadas elecciones, el conservador José Serra, publicó una foto de una habitación reservada por Novais, con paredes rosa fuerte, una cama circular, pileta y sauna.

También fue consultada la gerente del albergue, Sheila: «Eran varias parejas, varias personas, y nosotros cobramos por pareja. Había mucha gente y era una de las habitaciones más caras, ya que tiene piscina, bañera, sauna, todo eso».

Rousseff, una ex guerrillera en tiempos de la dictadura que fue forjada como candidata por la mano del hiperpopular Lula da Silva, llega al Palacio Planalto con una alta dosis de confianza, según indican las encuestas.

Según el Instituto Datafolha, en una muestra difundida ayer, el 83% de los brasileños confía en que la presidenta electa realizará una gestión igual o mejor que la de Lula.

El sondeo publicado por Folha de S. Paulo marcó que el 53% de los 11.281 consultados espera que la gestión de Rousseff sea igual de buena que la de Lula -quien se retira con el 83% de imagen positiva-, mientras el 30% es aún más optimista.

Esos números marcan las expectativas más optimistas desde la recuperación de la democracia en Brasil, en 1985.

Lula ha debido afrontar múltiples y graves escándalos de corrupción durante su Gobierno. El más emblemático quizás haya sido el «mensalao», que consistió en una coima mensual a legisladores de diferentes partidos en su primer mandato. Ello costó el puesto a su entonces jefe de Gabinete y principal estratega, José Dirceu, pero la figura del presidente logró permanecer a salvo de los embates.

Agencias Reuters y DPA

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