Washington - Neil Gorsuch, el juez postulado por Donald Trump para completar la Corte Suprema, fue un férreo defensor de los detractores de la reforma sanitaria del expresidente Barack Obama al acompañar con sus fallos los cuestionamientos más conservadores de poderosos grupos religiosos.
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Con 49 años, es el nominado más joven en los últimos 25 años y, de ser confirmado por el Senado, ocupará el cargo el resto de su vida.
Como juez de la Corte de Apelaciones del Décimo Circuito de Denver, estado de Colorado, Gorsuch demostró ser un sólido conservador que defendió firmemente la pena de muerte y la libertad religiosa de los individuos por encima de las regulaciones del Gobierno.
Aunque nunca dictó una sentencia sobre el aborto, sí afirmó que no hay ninguna "base constitucional" que respalde dar prioridad a la libertad de elección de la madre por encima de la vida del bebé.
Uno de los casos que lo catapultó a la fama es el de la compañía Hobby Lobby que demandó al Gobierno para lograr que no fuese obligatorio proporcionar a sus empleados seguros médicos con cobertura de anticonceptivos, como fija el "Obamacare".
En un fallo de 2013, Gorsuch consideró que la ley obligaba a la firma a "violar su fe religiosa al prestar un grado inadmisible de asistencia" que vulnera sus creencias.
El elegido de Trump favorece, además, lo que en Estados Unidos es llamado 'originalismo': la idea de que los jueces deben interpretar la Constitución en la forma en que fue entendida en el momento en que fue escrita, sin filtros de la modernidad.
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