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Apoyo de Cristina a Garzón causó irritación en España
El juez español Baltasar Garzón expresó ayer su esperanza de que, tal como ocurrió en otros países, caigan finalmente las leyes de impunidad para el franquismo en su país.
La presidente argentina y su marido «son los menos indicados para dar lecciones de justicia y de seguridad jurídica a nadie», evaluó la vocera del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría. A su vez, medios de comunicación como el diario El Mundo y blogs alojados en su página consideraron inadecuados y «estupideces» los dichos de Cristina sobre el «doble estándar de la Justicia española». El popular conductor y propietario de la emisora EsRadio Federico Jiménez Losantos, conocido por sus posturas extremas, calificó a los Kirchner como «terroristas montoneros».
El PP apoya activamente la Ley de Amnistía sancionada en 1977, a la que Garzón desconoció en 2009 para investigar crímenes de lesa humanidad cometidos durante el franquismo, y por lo que el juez de la Audiencia Nacional (instancia penal para delitos especiales) fue suspendido el viernes último por el Tribunal Supremo acusado de prevaricato (fallar conscientemente contrario a derecho).
Cristina, que asiste a la cumbre eurolatinoamericana, se reunió el lunes en la embajada argentina en Madrid con Garzón, y luego tuvo palabras de alto impacto. Aunque aclaró que no se inmiscuía en asuntos de otro país, se declaró «preocupada, sorprendida y dolida» por el castigo al mediático magistrado, un proceso que motivó una ola de solidaridad internacional de parte de juristas y organizaciones de derechos humanos. La Presidente señaló que la Justicia española tiene un «doble estándar», «ve la paja en el ojo ajeno» y juzga «sólo a los que están fuera pero no a los que cometieron delitos dentro», en alusión a que el Tribunal Supremo español confirmó procesos contra responsables de las dictaduras chilena y argentina, y donde regían leyes de perdón; en cambio, los prohíbe en su propio país.
Sáenz de Santamaría consideró que «no es tolerable» que Cristina viaje a España a «dar lecciones a los españoles» sobre la democracia, la separación de poderes y el respeto a las instituciones y a la Justicia.
Lejos de amilanarse ante la andanada de críticas, Cristina ratificó ayer, en conferencia de prensa al cierre de la cumbre UE-Latinoamérica, que concurrió a la cita con Garzón «para expresarle nuestro apoyo, amistad y admiración».
Cristina explicó que cuando a ella le tocó como senadora votar por la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final «dije entonces que los derechos humanos no son de izquierda ni de derecha, sino valores universales».
La Presidente también consideró que los procesos iniciados en su momento por Garzón contra Augusto Pinochet, Jorge Rafael Videla y cientos de represores latinoamericanos convirtieron a España en un «faro» de los derechos humanos.
Su actitud contrastó con la del nuevo presidente conservador chileno, Sebastián Piñera, en cuyo país el nombre Garzón es aún más sensible que en la Argentina por la detención en 1999 de Pinochet. El chileno, en Madrid por la misma cumbre, se limitó a asegurar que el juez «lo que debe hacer hoy día es responder como un ciudadano ante la ley de España». En cambio, Evo Morales seguirá los pasos de Cristina y hoy se reunirá con el magistrado, quien el lunes fue condecorado en Francia.
Garzón proclamó desde París que todas las leyes que consagran la impunidad terminan perdiendo vigencia, «así ocurrió en la Argentina y en Perú», pero eludió vaticinar lo mismo para la Ley de Amnistía de España porque ésta forma parte del proceso en su contra.
Rodríguez Zapatero fue consultado por el tema, pero eludió una respuesta concreta al asegurar que «es de justicia que aquellos que han tenido a sus familiares durante décadas sin saber dónde estaban tienen todo el derecho a saberlo», pero luego reafirmó que «estamos en la España de las libertades y la democracia».
El diario El Mundo (derecha, segundo en ventas detrás de El País) dio máximo despliegue al tema con una foto del encuentro Cristina-Néstor-Garzón en tapa, y el título «Cristina Kirchner arremete contra la Justicia española». Un blog del medio calificó que los dichos de la Presidente «denotan una enfermedad de nuestro tiempo: exhibir opiniones tan legítimas como estúpidas».
El conductor de radio Jiménez Losantos afirmó que Cristina «y su marido, Johny de la Pampa, eran terroristas montoneros», «A él lo captó ella», arriesgó el influyente locutor.
El juez suma además otras dos acusaciones. Una por supuestamente haber gestionado fondos ante el Banco Santander para organizar un curso en EE.UU. y otro por haber ordenado escuchas aparentemente ilegales a sospechosos de una trama de corrupción que afecta al PP.


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