• PRESIDENTE ELECTO DE EE.UU. DESIGNÓ A JAY CLAYTON PARA LA SEC Un abogado de Wall Street, especialista en fusiones y adquisiciones de empresas que intervino en resonantes operaciones en los últimos tiempos, presidirá la Comisión de Valores en el futuro Gobierno.
Elegido. Trump optó por otro hombre de Wall Street para Wall Street. En este caso para profundizar el camino a la desregulación financiera.
Donald Trump nominó a Jay Clayton, un abogado de Wall Street, para presidir la Securities and Exchange Comission (SEC) o Comisión de Valores norteamericana.
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Clayton, abogado de profesión y socio del estudio Sullivan & Cromwelll, especializado en adquisiciones y fusiones, ha participado de algunas de las operaciones más resonantes de los últimos tiempos como la colocación de la china Aliaba, el Oaktree Capital Group, la fusión de British Airways con Iberia y la venta del equipo de la NBA Atlanta Hawks, entre otros. En 2008 durante el cenit de la crisis intervino en la adquisición de los activos de Lehman Brothers por Barclays Capital, la venta de Bear Stearns al JP Morgan Chase y la operación de "apuntalamiento" del Tesoro a Goldman Sachs por lo que se lo considera uno de los mejores especialistas en cuestiones legales y regulatorias del mercado.
La relación con Trump es reciente, ya que se conocieron el 22 de diciembre en Florida luego que pasara el filtro de Carl Icahn, el multimillonario activista del mercado a quien el próximo presidente de los EE.UU. designó como su asesor especial en regulaciones financieras, dejando en el camino a Debra Wong Yang, una exfiscal federal para el distrito de California Central, que sonaba como la otra candidata fuerte para el puesto.
Si bien la cuestionada y actual presidente de la SEC, la demócrata Mary Jo White -a quien los demócratas la acusaban de no haber hecho nada para frenar el desvío del dinero de las cotizantes a la política y no avanzar con el acta Dodd-Frank; los republicanos de dedicarse más a persecuciones mediáticas que de reformular las regulaciones para facilitar el acceso al mercado a todos los participantes; y los independientes por la brecha ideológica que creó dentro del organismo- debería haber abandonado su cargo recién el 5 de junio de 2019, el 14 de noviembre anunció sin dar razones, su renuncia al cargo antes de que asuma Donald Trump.
Además del puesto de White, Trump debe llenar otras dos vacantes en el directorio de la SEC que Obama no pudo tomar por la oposición del Senado -los cargos máximos en la SEC, propuestos por el presidente, requieren esa aprobación legislativa y sólo el Senado puede removerlos a posteriori- y para junio un tercero con el fin del mandato de Kara Stein (demócrata). Con esto se pondría fin a un período de más de un año de congelamiento de la SEC (tras la renuncia de Daniel Gallagher en octubre de 2015) ya que las resoluciones reglamentarias, causas judiciales y cualquier otra función que no estuviese delegada sobre el "staff" del organismo requiere de un quórum de al menos tres directores, lo que le dio en los hechos el poder de veto a Michale Piwowar de extracción republicana (estatuariamente no más de tres de los cinco directores pueden pertenecer a un mismo partido político).
El objetivo de Trump con la SEC es claro y explícito: "Debemos deshacer muchas regulaciones que han frenado la inversión en los negocios norteamericanos y restaurar la vigilancia de la industria financiera de una manera que no dañe a los trabajadores norteamericanos". Con eso concuerda Clayton quien ya dijo que "si me confirman (el Senado), trabajaremos juntos con los distintos actores del sistema financiero para asegurarnos que le brindamos a los inversores y nuestras empresas la confianza para invertir juntos en América. Monitorearemos cuidadosamente nuestro sistema financiero, al tiempo que implementaremos políticas que incentiven a las empresas norteamericanas a hacer lo que mejor hacen: crear trabajos".
Más allá de las implicancias que este nombramiento tiene para los EE.UU., una clara señal sobre la importancia que le asigna Trump a la cuestión económica, la voluntad de cumplir la promesa de campaña de reducir el peso de las regulaciones financieras (en particular la marcha atrás con distintos aspectos del Acta Dodd-Franck), el trabajo conjunto de la SEC con "el mundo empresario" para alcanzar una verdadera mejora del empleo y el crecimiento de la economía; hay un aspecto clave para el mercado local y el futuro de la Argentina.
El sistema financiero norteamericano emprenderá con Trump un camino desregulatorio que lo convertirá en una "aspiradora" de fondos internacionales. Si los reguladores locales y las autoridades del sistema no toman esto en cuenta y comienzan a desintermediar y desregular realmente el mercado, el futuro está claro (y no es bueno).
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