La mandataria anticipó que el Mercosur planteará a la UE que defina fecha para intercambiar sus respectivas ofertas este mismo año, en línea con la posición del Gobierno argentino, según el cual la propuesta del bloque está lista.
Rousseff y Vázquez discutieron el asunto ayer en Brasilia, en el marco de la primera visita oficial del mandatario uruguayo desde que inició su nuevo mandato, el pasado 1 de marzo.
La flexibilización del Mercosur es un viejo reclamo de Uruguay y de Paraguay, que hasta ahora ha encontrado rechazo en la Argentina y en Brasil, los miembros más fuertes del bloque, al que Venezuela se sumó en 2011, aunque aún no participa en negociaciones comerciales.
Es más, Dilma habló en la conferencia con su par oriental de una propuesta "conjunta" del Mercosur a la UE.
Sin embargo, Vázquez no se fue totalmente con las manos vacías, ya que Rousseff, cuyo país ejerce actualmente la presidencia rotativa del bloque, admitió por primera vez en público que el Mercosur debe "adaptarse siempre a las nuevas circunstancias" y que tiene que revisar sus normas, en una clara alusión a la llamada Decisión 32/2000 del Mercosur. Esa norma adoptada hace quince años establece que los socios del bloque deben negociar todo acuerdo comercial en conjunto, lo cual para sectores empresariales brasileños constituye una camisa de fuerza que limita el comercio exterior y las posibilidades de crecimiento de la economía.
La mandataria brasileña valoró el Mercosur como "un ambicioso proyecto" que dio "resultados muy expresivos", entre los que mencionó la multiplicación por diez del comercio interno en dos décadas. Sin embargo, aclaró que el bloque no puede "acomodarse" y necesita "mejorar y avanzar más", a fin de permitir ampliar los mercados de los países que lo integran.
Vázquez, por su parte, reiteró el viejo reclamo de "flexibilidad" de Uruguay, que data de su primer mandato (2005-2010), y dejó claro que, actualmente, el Mercosur no responde a los intereses de su Gobierno en materia de comercio exterior.
"Nuestros países no viven en soledad. Forman parte de un bloque regional que tiene un enorme potencial, pero que hoy no está a la altura de su razón de ser", declaró.
"No somos ilusos ni impacientes, pero tampoco seríamos sinceros si dijéramos que hoy, como está (el Mercosur), nos satisface", dijo.
Vázquez aseguró que no manifiesta "reproches" ni pretende "extenderle una partida de defunción al Mercosur", pero insistió en que el bloque debe estar "al servicio de sus Estados parte y, fundamentalmente, de los pueblos".
Según el presidente uruguayo, "sin renunciar a objetivos de largo plazo", es "necesario y urgente alinear al bloque con las realidades políticas y económicas del momento", "restablecer su credibilidad" y "generar la necesaria flexibilidad" para que sus miembros expandan sus fronteras comerciales a través de nuevos acuerdos.
En ese sentido, insistió en que se permita que las negociaciones con otros bloques o países se desarrollen a distintos ritmos, de acuerdo con el interés y posibilidades de cada miembro del Mercosur.
"Vistas las necesidades puntuales, coincidimos y estimamos necesario que se acuerde la posibilidad de ritmos y velocidades diferentes en las negociaciones", señaló, involucrando a Rousseff en el planteo.
En el plano bilateral, ambos presidentes se comprometieron a dar un mayor impulso a la integración bilateral, sobre todo en los sectores de energía, infraestructura e industria.
Rousseff destacó en particular la integración energética, que ha sido reforzada con una nueva línea de transmisión bilateral y un parque eólico inaugurado en Uruguay hace tres meses.
Asimismo, confirmó que su Gobierno convocará en septiembre la licitación para la construcción del segundo puente sobre el fronterizo río Yaguarón, el cual consideró que "será un nuevo canal para el transporte de personas y mercancías".
| Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero |


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