26 de julio 2017 - 22:43

"Argentina es el 'patito feo' de los mercados"

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La directora del Grupo Cohen, Jackie Maubre, afirma que el mercado local afronta un “momento crítico” debido la incertidumbre electoral, a contramano de los emergentes, que están viviendo un rally.

Argentina es el patito feo de los mercados
Nacida en Los Ángeles, Jacqueline Maubre es una de las pocas mujeres que lidera una organización del mercado de capitales argentino, dominado ampliamente por el género masculino. Directora del Grupo Cohen, Jackie cuenta con una extensa trayectoria en el área de inversiones que va desde el Banco Mildesa (hoy Patagonia), pasando por el prestigioso SG Warburg & Co. -en Wall Street-, hasta el grupo previsional Siembra (del Citigroup). Vivió sus primeros 10 años en EE.UU., hasta que cerró un programa espacial de la NASA en el que trabajaba su papá y su familia regresó al país. Se graduó como licenciada en Administración en la UBA e hizo un Master en Finanzas en el CEMA. Mientras terminaba su carrera de grado, comenzó a trabajar en el sector financiero donde la "pasearon" por diferentes áreas, hasta que se "enamoró" de una de ellas: el research. "Me encanta entender cómo funciona una compañía", remarca. Apasionada también por la danza y la pintura (sueña con crear un fondo de arte), sumó hace unos años a su rutina diaria la afición por la radio. "Tiene que ver con la vocación de difundir las bondades del mercado", y de mostrar que "no todo lo que le dicen es", resalta. Se la puede escuchar todos los viernes de 19 a 20 por Eco Medios. Durante la charla con Ámbito Biz en las oficinas de Cohen, Maubre opina sobre la actualidad del mercado, las implicancias de un eventual triunfo de Cristina de Kirchner en las legislativas, la demorada reforma del mercado de capitales, entre otros temas.

Periodista: ¿Cómo caracteriza el actual escenario por el que transita el mercado argentino?

Jacqueline Maubre: Es un momento crítico porque se acercan las elecciones, y si bien no son presidenciales, representan todo un símbolo para el mercado. Desde que Cristina lanzó su candidatura, el mercado no para de caer. La expresidenta genera una incertidumbre enorme para el mercado, porque no queda claro cuál es el rumbo que el país quiere seguir. Y lo más significativo es que esta baja se produce a contramano de los mercados emergentes, que están viviendo un rally, porque la Fed anunció una suba de tasas moderada. Por ejemplo, Brasil, a pesar de los problemas políticos que enfrenta, no para de subir, mientras que el comportamiento de los activos argentinos volátil y bajista. Para graficarlo de alguna manera, Argentina es hoy el patito feo de los mercados.

P.: ¿Qué escenarios vislumbra ante un triunfo de Cristina y una victoria del oficialismo?

J. M.: Si gana Cristina, no sería un escenario propicio para hacer un planeamiento de crecimiento a mediano y largo plazo. Habría un aumento del riesgo, y una profundización de la caída de los precios. En el caso de que el oficialismo triunfe, habría una recomposición de los valores, pero también es cierto que deben empezar a concretarse las estimaciones de crecimiento que el propio Gobierno hace. Necesitamos que la economía acompañe, así como algunas reformas a nivel macro.

P.: Dentro de esas reformas, está el proyecto de ley del mercado local. ¿Cuán urgente y necesaria es esa iniciativa que por ahora está trabada en el Congreso?

J. M.: La última reforma que salió en 2013 fue un avance porque modernizó mucho la estructura del mercado. Pero hay aspectos que hay que corregir, por eso estamos esperando la nueva ley. Necesitamos un marco regulatorio más aggiornado a lo que pasa en el mundo. Hay muchos instrumentos que aún no se pueden armar, como por ejemplo los Hedge Funds (fondos de cobertura). Tenemos el compromiso de las autoridades de la CNV de ayudar, empujar para que la ley salga. Con la ley aprobada tendremos una mejor base para el crecimiento.

P.: Una reciente encuesta mostró que la gran mayoría de los argentinos sigue pensando sólo en el dólar billete y en plazo fijo. ¿Cómo explica ese resultado y qué se debe hacer para cambiar ese chip?

J. M.: Falta cultura y educación financiera. Quienes participamos del mercado, tenemos que explicar y demostrar que hay muchos más instrumentos para invertir y que son más eficientes. Además del desconocimiento, está la desconfianza del público producto de repetidas crisis que ha sufrido la Argentina. El espacio que hay para que el mercado de capitales crezca es absolutamente inmenso y la verdad es que tenemos un desaprovechamiento por mucha falta de comprensión. El cambio podría ser muy rápido, basta sólo con mirar el ejemplo de Perú, Colombia o Chile, que no tienen economías tan ricas como la de Argentina, pero que sin embargo tienen mercados mucho más desarrollados.

P.: ¿Cómo es liderar una empresa de un sector en donde predomina el género masculino?

J.M.: Cada vez es mejor, porque se va acabando esta cosa de que si sos mujer no podés participar. De todas formas, todavía falta mucho. Lo que encontré como clave para poder insertarme es el conocimiento. Yo me exigí a mí misma el triple de lo que un varón promedio se exigía, porque para ser escuchada yo debía tener una opinión más clara y contundente. Esa fue la manera en que me abrí camino.

P.: ¿Qué atributos son indispensables a la hora de afrontar situaciones límites, como la de tener que decidir algo en segundos? ¿Recuerda alguna experiencia que la haya marcado?

J. M.: Sí, en plena crisis de 2001, yo era gerente de riesgo del grupo previsional Siembra, donde manejaba unos u$s5.500 millones. Con el default de Argentina nuestra cartera se pulverizó prácticamente de la noche a la mañana: aquel monto se redujo a u$s1.700 millones. Fue absolutamente impactante. Para afrontar aquella situación, me ayudó mucho el entrenamiento personal. Yo nací en Los Ángeles, EE.UU., que es un lugar con terremotos e incendios. A nosotros nos entrenaron desde jardín de infantes para reaccionar ante las catástrofes. Eso tiene que ver con mi personalidad, yo estoy entrenada para una catástrofe. Lo primero que me enseñaron es a no perder el control, para salir del lugar e ir a un refugio. Cuando la cartera se pulverizó, inmediatamente entendí que lo que tenía que hacer era ver cuánto podía recuperar del capital. Y así, me tuve que transformar en una negociadora. En mi trabajo cotidiano, tengo prepensado qué pasa ante cada escenario, es un modo que tengo incorporado y seteado en mí.

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