27 de julio 2009 - 00:00

Armas suecas para Chávez terminaron en la guerrilla FARC

 Bogotá - En un nuevo capítulo de pelea (soterrada y a la vez pública) con Hugo Chávez, el presidente colombiano, Álvaro Uribe, denunció ayer la venta en los mercados internacionales de lanzacohetes a la guerrilla de su país, en clara alusión a la reciente incautación de armas de largo alcance a los rebeldes de las FARC, algunas de ellas vendidas por Suecia al Gobierno venezolano.

«Sabemos que los grupos terroristas han adquirido lanzacohetes de marca en los mercados internacionales de armas, en la comunidad internacional. Colombia lo sabe», dijo Uribe en un acto público en la ciudad de Medellín. El pronunciamiento del mandatario también coincidió con la publicación de un artículo de la revista Semana, que indica que Colombia puso el tema en conocimiento del Gobierno de Venezuela, en el marco de la Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA) de San Pedro Sula, Honduras, hecha el 2 de junio.

Representantes de la empresa Saab Bofors Dynamics, que vendió el armamento a Venezuela, manifestaron a Semana que «es extremadamente desafortunado que eso haya ocurrido» y argumentaron que es una situación que se sale de su control.

«Nuestro cliente era el Ejército de Venezuela. Saab siempre actúa cumpliendo la legislación sueca y las regulaciones internacionales para la venta de material de defensa», precisaron los representantes al medio colombiano.

Según la publicación, las evidencias sobre la compra de armas a Venezuela también están en los correos encontrados en las tres computadoras confiscadas al segundo hombre de las FARC, Luis Edgard Devia, alias «Raúl Reyes», en el operativo en el que fue abatido el año pasado en la localidad ecuatoriana de Angostura.

De acuerdo con el medio, en esas comunicaciones estarían involucrados el comandante de la 41ª Brigada Blindada y Guarnición Militar de Valencia, general Cliver Alcalá, y el jefe de la Dirección General de Inteligencia Militar de Venezuela (DGIM), general Hugo Carvajal. Los dos uniformados venezolanos, según la investigación de Semana, fueron mencionados en un correo electrónico que el integrante del secretariado (cúpula) de las FARC «Iván Márquez» envió a sus compañeros dando cuenta de la compra del armamento. El mismo fue rastreado por la inteligencia colombiana gracias a que «los proyectiles tenían anotados los números de serie. Esa información le fue entregada a la embajada sueca en Bogotá y a las autoridades en Estocolmo, con el fin de buscar ayuda para establecer el origen, pero sobre todo conocer cómo llegaron a Colombia esos lanzacohetes», según precisó la publicación.

Pese a que el mandatario colombiano indicó que su Gobierno ya presentó la «queja a través de los canales diplomáticos a los respectivos países», éste se abstuvo de nombrarlos.

Agencias AFP y DPA

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