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Arrancó la guerra entre Macri y el kirchnerismo por las tarifas
Mauricio Macri ayer en la reunión semanal del gabinete porteño que se realizó en la sede del palacio comunal de Bolívar 1, junto al jefe de ministros, Horacio Rodríguez Larreta (izq.) y el titular de Espacio Público, Diego Santilli (der.).
Salió ayer la vicejefa de Gobierno porteño, María Eugenia Vidal, a replicar la medida y sostener que el precio del subte será igual para todos.
El secretario nacional de Transporte, Juan Pablo Schiavi, insiste en remarcar que el Gobierno busca «dejar de subsidiar empresas para subsidiar personas», lo que ya creó otra alerta. Es que a veces, los funcionarios se encuentran alejados de la vida doméstica de los pasajeros comunes e ignoran que así como hay millones de usuarios que siguen pagando el colectivo con monedas, hay otros que tienen varias tarjetas SUBE para uso familiar tal vez a nombre de la misma persona o utilizan una que quizá no esté a su nombre. El mecanismo que busca Schiavi todavía tiene muchas dudas sobre su implementación y ha comenzado a generar incomodidad en el sentido de los datos que se manejarán, como los movimientos de las personas en días y horarios que tendrá alguna oficina estatal al contabilizar las SUBE personalizadas. Hasta ahora, en los puestos callejeros, no controlaban la identidad, aunque los pasajeros debían llenar un formulario con sus datos, pero no se corroboraban con el documento.
No es una originalidad. En grandes ciudades del mundo se viaja utilizando tarjetas magnéticas, pero con grandes diferencias. En Londres, por ejemplo, la puede obtener un pasajero que llega al aeropuerto de esa ciudad, comprando el pase para una semana o el mes, sin que nadie le pida el pasaporte. Otro tanto ocurre en Madrid, donde también, como en muchos puntos del planeta, se adquieren pases que según la cantidad de viajes que tienen son abonados con descuento. El clásico abono, ya que el pasajero, por ejemplo con la SUBE, está pagando en efectivo y por adelantado una cantidad de boletos, sin que importe la identidad y condición de subsidiado o no en otros servicios.
Sobre todas esas incógnitas se sustentó la vicejefa porteña ayer para arrancar otra guerra con el kirchnerismo.
Vidal anunció que la Ciudad de Buenos Aires no ofrecerá una tarifa diferencial para el subte desde febrero -como está anunciando el Gobierno nacional para trenes y colectivos- a quienes posean la tarjeta SUBE y le reclamó «claridad» en la información al kirchnerismo sobre las tarifas. Ya se habla de cerca de los $ 4 si el transporte de colectivos no recibiera subsidio.
Vidal pidió también precisiones sobre cuál será el precio del boleto desde el 10 de febrero próximo y consideró que «es necesario que sea más claro cuál va a ser el aumento». La funcionaria habló a la salida de la reunión semanal del gabinete porteño, que ayer debatió sobre otro tema conflictivo con el Gobierno nacional como es la seguridad en los hospitales.
«Desde el traspaso de los subtes (del ámbito nacional al de la Ciudad) no se aplica» un descuento por el uso de pago electrónico, explicó Vidal, y remarcó que «con tarjeta SUBE o no, la tarifa es de $ 2,50».
Por su parte, y como vocero de la movida, el legislador PRO, Martín Ocampo, salió al cruce de sus pares del kirchnerismo.
Dijo que no vio a «ningún miembro de la oposición protestar, presentar amparos o pedir audiencia pública luego de que el Gobierno anunciara la suba del colectivo y tren consecuencia de la quita de subsidio al transporte público», aludiendo a los recursos judiciales que se presentaron en contra del tarifazo para los viajes en subte y ante la falta de realización de una audiencia pública como imponen las normas de la Ciudad.
«Qué dirán aquellos que con intereses inconfesables nos decían que el aumento del subte era desmedido y que respondía a una política de exclusión», se preguntó el diputado.
En otro sentido Schiavi admitió que quien no posea la tarjeta SUBE pagará desde el 10 de febrero próximo la «tarifa plana, sin subsidio». Si ese monto llega, según estimaciones, a los $ 4, superaría la tarifa de Macri en los subtes.
La idea parece apuntar a mantener beneficios para jubilados y quienes reciban planes sociales, quienes de alguna manera serían identificados al momento de viajar. Pero el funcionario dijo que «no está hablando de aumento de tarifas» sino que «estamos implementando un sistema a través del cual se otorga el beneficio del subsidio. En todo caso, habrá una pérdida de ese beneficio para quienes no quieran ser parte del sistema del SUBE. Quienes no quieran incluirse deberán pagar la tarifa plana».


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