5 de noviembre 2014 - 00:00

Arrestan en México a los acusados de la desaparición de los 43 estudiantes

El exalcalde de Iguala José Luis Abarca y su esposa María de los Ángeles Pineda eran llamados la “pareja imperial” por vestirse con ropa de alta costura y usar joyas de oro.
El exalcalde de Iguala José Luis Abarca y su esposa María de los Ángeles Pineda eran llamados la “pareja imperial” por vestirse con ropa de alta costura y usar joyas de oro.
 Ciudad de México - Luego de un mes prófugos, la Policía Federal detuvo ayer al exalcalde de Iguala, José Luis Abarca, y su esposa, María de los Ángeles Pineda, acusados de ser los autores intelectuales de los ataques contra decenas de estudiantes en septiembre que dejaron seis muertos y 43 desaparecidos. El crimen, que conmocionó a México, desnudó los lazos del narcotráfico con las autoridades y desató una tormenta social contra el Gobierno de Enrique Peña Nieto.  

"Espero que esta detención contribuya al esclarecimiento de la investigación", dijo el presidente Peña Nieto durante un evento público en el que felicitó a los cuerpos de seguridad por la aprehensión. Desde que se conoció el caso, México ha vivido varios "días de ira", convocados por sectores sociales en reclamo por la aparición de los estudiantes, que formaban parte de la prestigiosa agrupación de los "normalistas". Aunque la violencia narco en el país es recurrente, se trató de la primera vez que los grupos criminales atentan con un colectivo tan respetado por los mexicanos. Abarca, revocado de su cargo después de las desapariciones, y su esposa se encontraban en la Unidad de la Fiscalía Contra el Crimen Organizado luego de ser detenidos en un operativo sin violencia, sostuvo un vocero de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS).

La pareja, acusada de estar al servicio del cártel narcotraficante Guerreros Unidos (ver nota aparte) y conocida por vestir con ropa cara y ataviarse de oro, se escondía en una humilde casa de cemento sin pintar de dos pisos de Iztapalapa, un populoso barrio al este de Ciudad de México. De acuerdo con el diario Reforma, ambos vivían entre libros y por lo menos una decena de cachorros. Ambos eran los fugitivos más buscados en la investigación por la desaparición de los estudiantes la noche del 26 de septiembre en Iguala (Guerrero), a sólo 200 km de Ciudad de México.

Un grupo de policías municipales de Iguala y sicarios de Guerreros Unidos dispararon esa noche trágica contra los alumnos de una escuela rural de magisterio de la comunidad de Ayotzinapa (Guerrero), causando seis muertos y 43 desaparecidos. Por declaraciones de otros detenidos, las autoridades estiman que los jóvenes fueron entregados por policías a miembros de Guerreros Unidos, quienes los asesinaron y enterraron. "Que lo hagan hablar (por Abarca), se lo tiene que interrogar" porque "él sabe dónde están" los estudiantes, dijo Manuel Martínez, uno de los voceros de los padres de los desaparecidos.

El Gobierno espera que las declaraciones de Abarca den pistas efectivas para localizar a los jóvenes, lo que no sucedió con los otros 56 detenidos, incluido el supuesto líder de Guerreros Unidos Sidronio Casarrubias. La fiscalía cree que la noche del ataque el alcalde ordenó a sus policías que reprimieran a los estudiantes por temor a que sabotearan un evento encabezado por su esposa como directora local de un organismo público de protección a la infancia. Al menos 22 policías de Iguala están detenidos.

Agencias AFP, DPA, EFE, ANSA y Reuters,


y Ámbito Financiero

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