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Arte rioplatense de exportación
Al lado, una obra de la muestra del vanguardista Martín Blaszko, que se exhibe en Xippas, y arriba una de Pablo Uribe, quien comparte una exposición con el también artista conceptual Gerardo Goldwasser en la Galería del Paseo.
En estos días, la galería Xippas presenta la muestra de esculturas y dibujos del vanguardista Martín Blaszko mientras en Del Paseo se exhiben las obras contemporáneas de Gerardo Goldwasser y Pablo Uribe.
A partir de los antecedentes de Joaquín Torres García y su Escuela del Sur, Emilio Pettoruti y el ítaloargentino Lucio Fontana, las creaciones tempranas del arte abstracto recorren un largo camino con senderos que se bifurcan y se extienden hasta la actualidad.
La galería Xippas llegó a Punta del Este con la experiencia de 20 años en París, al despuntar 2012 desembarcó con obras de artistas que pisan fuerte en el escenario internacional, como Darren Almond, Vik Muniz, Vera Lutter, Chuck Close, Cao Guimaraes, Peter Halley y los uruguayos Marcos Maggi y Ricardo Lanzarini. Pero Xippas no podía permanecer ajena a la historia del arte argentino. Justo cuando la Maison Rouge de París y el Gobierno porteño presentaron la excelente muestra "My Buenos Aires", Reno Xippas realizó en su galería del barrio Le Marais un homenaje a la galerista Ruth Benzacar y presentó a sus mejores artistas.
Si se mira la abstracción argentina en retrospectiva, se divisa el contexto cultural cosmopolita del cual surgió Juan del Prete, que en el año 1932 pintó un cuadro plenamente abstracto. En 1944, la revista Arturo sentó las bases de los movimientos Arte Concreto Invención, fundado en 1945 (Iommi, Maldonado, Hlito, Prati, Espinosa, los hermanos Lozza, Girola, Caraduje, Mele, Delmonte, Villalba, Souza); Madí (Arden Quin, Kosice, Rotfuss y Blaszco, entre otros) y el Perceptismo (Raúl Lozza).
El cuerpo de la muestra de Martín Blaszko, dibujos y esculturas, inaugura la sede nueva de Xippas, un espacio con una gran vidriera a la calle en Manantiales, justo frente a la galería Del Paseo. La irrupción de Xippas es una novedad y nadie sabe cómo asumieron la presencia en Del Paseo, pero lo cierto es que ambas galerías parecen haberse puesto de acuerdo. Las exhibiciones de los distintos períodos de la abstracción se potencian al recorrerlas una seguida de la otra.
Nacido en Berlín en el año 1920, Blaszko llegó a Buenos Aires en 1939 escapando de la guerra. Su concepto del arte cambió de modo rotundo cuando lo conoció Carmelo Arden Quin y en 1945 integró el núcleo fundador del grupo Madí. Poco antes de morir, Blaszco relató el encuentro: "Cuando visité a Arden Quin, que vivía en un conventillo de la calle Sarmiento, él me enseñó algo de la sección áurea. Me regaló un cuadro y me ayudó a confeccionar un compás áureo con el cual sigo trabajando hasta hoy". Blaszko relata que habían pasado seis meses cuando le contó su proyecto de "hacer una muestra y lanzar un manifiesto que llamó Manifiesto Madí. Agrega que prepararon la muestra y que desde entonces comenzó a trabajar intensamente. Esa misma intensidad lo acompañó hasta su muerte, en el año 2011, y se percibe en la muestra de Xippas. Hay en la sala un grupo de dibujos de pequeño formato realizados con restallantes colores verdes, rojos, azules, blancos y amarillos que se destacan por su vivacidad dentro del conjunto. Esta serie de dibujos está realizada sobre las etiquetas color ocre de la peletería que poseía el artista, un negocio que lejos de limitarlo fue sustento e incentivo de su libertad expresiva.
El arte abstracto rioplatense fue la piedra de toque del resto de los movimientos que prosperaron en Latinoamérica y de las más diversas vertientes contemporáneas. En la Argentina la abstracción surgió en un contexto ideal. El crecimiento económico, social y cultural del país, impulsado sin dudas por la riqueza de la producción rural, determinó el desarrollo urbano y el florecer intelectual. Las revistas de arte, catálogos, documentos y manifiestos históricos de las vanguardias acompañaban a las obras y les brindaban un valor documental inédito en gran parte de los países del exterior.
Los tiempos de bonanza culminaron con el fanatismo ideológico. El rechazo a la abstracción se manifestó en la Argentina con el discurso que en 1949 pronunció el ministro de Educación peronista, Oscar Ivanisevich, quien calificó este arte como "morboso", "perverso", y refiriéndose a las obras, dijo: "Ellas muestran y documentan las aberraciones visuales, intelectuales y morales de un grupo afortunadamente pequeño de fracasados".
Aun con los impedimentos de un gusto conservador y a pesar de la censura de Ivanisevich, la valoración de las obras de esos años no sólo aumenta en los circuitos internacionales sino que además continúan inspirando a las nuevas generaciones.
Galería del Paseo
En la galería Del Paseo, Silvia Arrocés mantiene el ritmo de trabajo sin respiro que se autoimpone durante el verano. La programación de la temporada culminará con 16 exposiciones, superando las ocho habituales. "El conjunto de las muestras se puede calificar como heterodoxo -sostiene la galerista-, entre diciembre y febrero vamos a tener algunas "históricas" (Rogelio Polesello, Jorge Caraballo y Nelson Ramos); otras "innovadoras" (los electrocardiopoemas de Esteban Feune de Colombí y la instalación de videos del japonés Ken Matsubara); dos "conceptuales" (Pablo Uribe y Gerardo Goldwasser) y una de "jóvenes artistas" (Martina Quesada y Azul Caverna). Arrocés agrega que ante la diversidad de propuestas, la respuesta del público superó sus mejores expectativas.
La muestra "Croma (2015)", de Pablo Uribe, una serie de obras gráficas seriadas y numeradas sobre papel, atrae con las formas nítidas de la geometría y los colores radiantes. En el texto del catálogo, la teórica Verónica Cordeiro aclara que el artista establece un diálogo con la historia de la pintura. "A partir del análisis del uso del color en la pintura uruguaya, Uribe construye una nueva metodología de investigación que es, a su vez, el proceso constructivo de la propia obra. Pinturas de Costigliolo, Torres García, Petrona Viera, José Cúneo, Miguel Ángel Pareja, entre otros, son diseccionadas cromáticamente generando nuevas composiciones geométrico-abstractas".
Lo cierto es que el arte tiene vías de acceso enigmáticas. El propio Uribe, reconoce su quehacer como "un intento inútil de sistematizar, inventariar y catalogar el color en la pintura uruguaya".
El método de Uribe trae el recuerdo de los ejercicios de Pettoruti en la Galería de los Oficios. En el año 1914, hace más de un siglo, Pettoruti plantó su caballete frente a un cuadro de Beato Angélico y en vez de copiar la imagen decidió estudiar el color, sus relaciones y sus armonías. "Tomaba el color en las proporciones más ajustadas que me era posible y lo distribuía en mi cartón. (...) El resultado eran cuadros que hoy se llamarían abstractos", concluye el artista y cuenta que Giacometti se quedó con varios de sus "ejercicios".
Uribe transporta los colores uruguayos con el proceso mental que requiere la abstracción y así compone su propia obra que, al verla, el método conceptual que utiliza desde hace una década, ha quedado atrás.
En una sala de Del Paseo, Gerardo Goldwasser acentúa el mismo trasfondo conceptual y elabora obras surgidas de los rastros que han dejado en su memoria algunos oficios como la sastrería. Goldwasser trabaja con los recuerdos, con el ritmo sereno o rápido de sus evocaciones. En uno de sus dibujos se acumulan unas tras otras, las líneas tradicionales de los moldes, mientras en abierto contraste, un metro descansa apoyado en una pared despojada. La muestra transmite la calma del trabajo manual, lleva al espectador a un mundo inmutable.



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