22 de marzo 2019 - 00:02

"Cepo": la marca del padre ausente

El Centro Cultural San Martín presenta desde ayer esta obra unipersonal, de naturaleza "off", y que da el salto a una sala oficial.

Hernández. Estos formatos chicos se dan por la crisis.
Hernández. "Estos formatos chicos se dan por la crisis".

“Hay un tópico relacionado con el padre, su presencia o ausencia; una presencia silenciosa o una ausencia presente”, dice Ángel Hernández, coautor junto con Diego Corán Oria del unipersonal “Cepo”, que debutó ayer en el Cultural San Martín, con dirección de Oria y protagónico de Hernández, quien viene del teatro musical donde trabajó en “Sweet Charity”, “Chicago”, fue la revelación en “Rent” y el ahorcado en “La Parka”. Dialogamos con él.

Periodista: ¿De qué trata esta obra inspirada en su vida?

Ángel Hernández: De mi experiencia familiar, una familia que no funcionó, con un padre que estuvo preso cuando yo era chico y murió de un tiro. En la obra entonces se exponen estos conflictos a modo de batalla entre la luz y la oscuridad, también queda expuesta la fuerza de mi madre y cómo salió adelante sola, por sus hijos, en consonancia con las reivindicaciones actuales. El punto de inspiración es mi niñez y mi adolescencia; es una obra de resiliencia, buscamos con el director que tenga esa capacidad de sanar y que el espectador se identifique, ya sea porque haya pasado por circunstancias dolorosas similares o por todo lo contrario.

P.: ¿Cuál es el argumento?

A.H.: Invita a observar a una persona dentro de una Cámara Gesell de este centro que inventamos llamado CEPO, Centro Experimental Para Oscuros, donde se convoca a personas para que sean estudiadas porque están un poco “tocadiscos” como dice el director. En la ficción este centro comenzó a funcionar cinco años después de terminada la Segunda Guerra Mundial y se descubre que nunca se había cerrado. Invita a poder ser testigos de las decisiones que tomó determinada gente en su vida. La Cámara Gesell plantea este juego en espejo con el público, hay un te miro pero no te miro, sé que estás ahí pero no sé quién sos.

P.: ¿Cómo fue el proceso desde la gestación junto con el director hasta el desembarco en el Cultural San Martín?

A.H.: Trabajamos juntos desde “La Parka”, pero nos conocíamos desde que éramos alumnos en la escuela de Julio Bocca en 2004. Hace siete años escribimos esta obra, pero no salía. Hasta que llegó la convocatoria del Cultural San Martín a Corán Oria para ver si tenia algún proyecto y encaramos este trabajo. A su vez, él se sintió siempre cercano a esta historia con mi padre porque él mismo sobrevivió a un tiroteo callejero y eso lo llevó a sentir que tenía una segunda oportunidad para hacer lo que le gustaba.

P.: Usted viene del teatro musical, ¿seguirá en esa línea o encarará otra clase de géneros?

A.H.: Como nunca me decidí entre cantar, bailar y actuar, hice todo en el teatro musical; me gustaría hacer cine o una serie, probar detrás de cámara, tengo un proyecto audiovisual con mi marido, que es drag queen, donde queremos contar su arte sin esperar que nos llame algún director o productor. Ese es un círculo muy cerrado, no quiero quedarme con las ganas de hacerlo.

P.: ¿Cómo evalúa la escena del musical, los pequeños y los grandes formatos?

A.H.: Estos formatos chicos se dan por la crisis, no se puede pensar en producciones muy grandes si no se cuenta con respaldo económico o producción de renombre. Hay muchas cooperativas con lindos proyectos, pero no se puede trabajar gratis y siguen estando los muy jóvenes con muchas ganas que trabajan ad honorem. Por eso me autogestiono y me sumo a proyectos que me gusten. Esta es una carrera vertiginosa: hoy se trabaja, mañana no; así es la vida del actor, y en cuanto al circuito, hace 15 años que trabajo y de muchos castings todavía no me entero. El del actor de teatro es de un mundillo especial.

P.: ¿Cómo es la experiencia de trabajar en una sala oficial después de hacer off y comercial?

A.H.: Siento gratitud por poder tener ese espacio, hay mucha gente de técnica que trabaja para mí que estoy solo en el escenario, estoy agradecido al mil por cien.

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