5 de septiembre 2011 - 00:00

Astudillo-Maza: una unión afortunada

«Sólo los dos». Lorena Astudillo (voz, guitarra, percusión) y Daniel Maza (voz, bajo). Invitados: D. Chávez, P. Zappia (coros, palmas) y F. Miodownik (palmas, cajón). (La Trastienda, 3 de sepiembre).

A la cantante argentina Lorena Astudillo se la asocia fundamentalmente con el folklore, y en particular con la obra de Gustavo «Cuchi» Leguizamón, que ha sido un eje en toda su carrera. Al ajista uruguayo Daniel Maza se lo emparenta mucho más con el jazz; y de hecho es desde ese territorio -con los hermanos Fattoruso, como parte de diversas formaciones o al frente de sus propios grupos- que se ha ganado un lugar en el imaginario de la música rioplatense. Sin embargo, también tiene su historia con el candombe, como casi que no podría ser de otro modo siendo mulato y oriental. y, aunque menos conocida, con el bolero.

La unión de ambos no aparecía de antemano como una situación «natural». Pero visto los resultados del disco que grabaron en dúo y del concierto con que acaban de presentarlo, la sensación es que toda la vida trabajaron juntos.

El repertorio es una mezcla de folklore de ambos países: «Doña Ubenza», «Zamba del carnaval», «Doña Soledad», una vidala nueva de Javier Sánchez, «La nochera», etc., con candombes, boleros o, en menor medida, referencias al jazz-rock. Astudillo y Maza se reparten o comparten el lugar de cantantes, aunque es casi siempre ella la que lleva la delantera en ese aspecto. Siempre impecablemente afinada, su trabajo se luce más en los registros medios que en los agudos, que tienden a aflautárseles. Lo que jamás declina es su expresividad, ni esa prolijidad mencionada, ni el respeto con que encara las canciones, sobre todo las del universo folklórico que es con las que parece sentirse más cómoda.

Maza toca maravillosamente el bajo y, siendo casi siempre el único acompañamiento para las voces, arma verdaderas orquestas desde un registro grave que hace muy original a toda la sonoridad. Pero también es valioso su trabajo cuando canta, sobre todo boleros, o cuando da rienda suelta a sus capacidades como bajista y se muestra virtuoso en su solo para un tema de Jaco Pastorious mezclado con uno suyo («aunque él no sabe que estamos componiendo a dúo»), bromeó.

La presencia de los palmeadores, coristas y percusionistas Dorita CháPatricia Zappia y Fabián Miodownik fue más espiritual que musicalmente necesaria. Porque el centro de esta muy interesante unión está en la idea de tocar y cantar «Sólo los dos». Y no se necesita otra cosa.

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