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Asumió Piñera, con el desafío de llevar a Chile al desarrollo
Regresa al poder tras el interregno de Michelle Bachelet. Promete restablecer los incentivos a la inversión.
IMAGEN REPETIDA. Como en 2010, Michelle Bachelet le traspasó ayer el poder en Chile a Sebastián Piñera.
La ceremonia, una de las más breves desde que Chile recuperó la democracia, en 1990, contó con la presencia de cerca de 1.400 invitados, entre ellos presidente Mauricio Macri y otros jefes de Estado, todos ellos de países americanos: el presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski; el de México, Enrique Peña Nieto; el brasileño Michel Temer; el ecuatoriano Lenin Moreno; el máximo mandatario de Honduras Juan Orlando Hernández y el boliviano Evo Morales.
Otros 55 países estuvieron presentes en el acto representados por cancilleres y otras figuras de Gobierno, entre las que destacó en antiguo rey de España Juan Carlos I.
Antes de regresar a Santiago, Piñera regresó al Palacio de Cerro Castillo, en Viña del Mar, donde ofreció un almuerzo a los visitantes, al que no asistió el mandatario boliviano, Evo Morales.
"Tenemos una gran misión que cumplir, que compartimos todos los países latinoamericanos, que es dejar atrás el subdesarrollo y la pobreza, y lograr integrarnos a los países que han compatibilizado la democracia, justicia, desarrollo y la paz", dijo Piñera a los presentes, antes de ofrecer un brindis "por Chile y el futuro de nuestros países y pueblos".
Piñera visitó más tarde en la capital un centro de atención a menores y luego se dirigió al palacio de La Moneda para cumplir otras actividades.
El magnate -con una fortuna valorada en 2.700 millones de dólares por la revista Forbes- ha prometido convertir al país en una nación desarrollada en ocho años.
Para ello deberá relanzar el crecimiento mediocre del 2,1% promedio de los últimos cuatro años, para lo que contará con la ayuda de un previsto aumento del precio internacional del cobre, principal producto de exportación del país. Según economistas, el énfasis reformista de la mandataria saliente elevó el gasto público y el endeudamiento y fue un lastre para el crecimiento de un país largamente acostumbrado a tasas de expansión superiores al 4%.
Los mercados respondieron con optimismo a las propuestas de Piñera de incentivar la inversión, apostar con fuerza a la creación de empleos y reducir gradualmente la tasa impositiva a las empresas.
| Agencias EFE, AFP, Reuters y DPA, |
y Ámbito Financiero


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