Ban Ki-moon consideró que los bombardeos, que golpearon particularmente un hospital operado por Médicos Sin Fronteras (MSF), "ensombrecen los compromisos del Grupo de Apoyo Internacional a Siria" en la reciente reunión en Múnich donde se anunció un "cese de las hostilidades" para esta semana. MSF denunció que un hospital, ubicado en Marat Nauman, fue bombardeado "en un ataque deliberado", probablemente cometido por el régimen sirio o Rusia. Allí, siete personas murieron mientras que ocho trabajadores siguen desaparecidos.
La Unicef indicó que cuatro hospitales, dos de los cuales están apoyados por la organización, también fueron blanco de ataques. En Azaz, dos escuelas fueron bombardeadas y seis niños murieron.
Turquía responsabilizó por ese ataque también a Moscú mientras bombardeó, en esa misma ciudad siria, posiciones de la milicia kurda YPG por tercer día consecutivo para intentar impedir que sus combatientes capturen ese territorio.
"No permitiremos que Azaz caiga", dijo el primer ministro turco, Ahmed Davutoglu, quien teme que los kurdos logren avanzar gracias al repliegue de los rebeldes sirios y unir las regiones que controlan, una al noreste y otra al noroeste, para facilitar su objetivo de autonomía, como la que tienen los kurdos de Irak.
El vocero del Departamento de Estado norteamericano, John Kirby, se mostró indignado de que "el régimen de Al Asad y sus aliados puedan seguir sus ataques, que ignoran sus obligaciones internacionales y que van en contra de los llamados unánimes" del acuerdo de Munich.
Por otra parte, pidió a Turquía y a Rusia, cada vez más enfrascados en un discurso violento entre ellos y más comprometidos en el conflicto, que "eviten una escalada".
Moscú, que desde septiembre apoya a las tropas gubernamentales y bombardea posiciones de los rebeldes, también es aliado de los kurdos. Ayer tildó de "provocadores" los ataques contra posiciones kurdas y los calificó de "apoyo no velado al terrorismo internacional".
Francia, que participa en la coalición antiyihadista liderada por Estados Unidos, calificó los bombardeos de ayer como "crímenes de guerra". El ministro francés de Relaciones Exteriores, Jean-Marc Ayrault, dijo que "los ataques contra las estructuras sanitarias en Siria por parte del régimen o de sus apoyos son inaceptables y deben cesar de inmediato. Constituyen crímenes de guerra". Desde el comienzo del conflicto en Siria, en 2011, 336 centros médicos fueron atacados, estimó Amnistía Internacional.
| Agencias AFP, DPA, ANSA y Reuters |


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