18 de marzo 2019 - 00:02

Trump fue repudiado por su tibieza frente a la amenaza supremacista

HOMENAJES. Nueva Zelanda seguía movilizada tras el atentado en Chistchurh, que dejó 49 muertos. Numerosas personas acudieron ayer a depositar flores y rendir homenajes en las inmediaciones de la mezquita Al Noor. Al mismo tiempo, el Gobierno de Jacinda Ardern, prometió que hoy abrirá el debate para limitar la compra venta de armas. 
HOMENAJES. Nueva Zelanda seguía movilizada tras el atentado en Chistchurh, que dejó 49 muertos. Numerosas personas acudieron ayer a depositar flores y rendir homenajes en las inmediaciones de la mezquita Al Noor. Al mismo tiempo, el Gobierno de Jacinda Ardern, prometió que hoy abrirá el debate para limitar la compra venta de armas. 

Washington - Donald Trump fue blanco ayer de las críticas de los demócratas que, liderados por una legisladora árabe-estadounidense, cuestionaron el “silencio” del presidente sobre el auge del supremacismo blanco en reacción a la masacre en las mezquitas de Nueva Zelanda.

Ante la controversia por la tibia respuesta de Trump al ataque, el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, quiso negar cualquier tipo de afinidad entre la retórica antiinmigración del presidente y la visión extremista del presunto atacante de Christchurch. “El presidente no es un supremacista blanco”, sostuvo en una entrevista con Fox News.

Rahida Tlabi, una demócrata de Detroit que se convirtió en 2018 en una de las dos primeras mujeres musulmanas en llegar al Capitolio, consideró ayer en un talk show que el hecho de que el republicano no se manifestara abiertamente en contra de la ultraderecha hace que el país sea menos seguro.

“Trump es actualmente el hombre más poderoso del mundo”, dijo en el programa “State of the Union”, de CNN. “Él, desde el Despacho Oval, desde esa posición de poder, está en condiciones de enviar una señal muy fuerte y clara”.

“Hemos hecho esto en el pasado contra el terrorismo extranjero. Necesitamos hacerlo con el terrorismo local, contra el supremacismo blanco, que está creciendo cada día que nos mantenemos en silencio”, aseguró.

Tras el ataque del viernes contra dos mezquitas en Christchurch, que dejó 50 muertos, Trump expresó su pesar y solidaridad con las víctimas y con el pueblo neozelandés.

Poco después, al hablar con la prensa en el Despacho Oval, desestimó que el nacionalismo blanco representara un peligro cada vez mayor en todo el mundo. “En realidad no. Creo que se trata de un pequeño grupo de personas que tiene problemas muy, muy graves”, dijo el mandatario.

El presunto atacante de Christchurch, identificado como un nacionalista blanco australiano, transmitió la matanza en vivo en las redes sociales y publicó un manifiesto lleno de teorías conspirativas racistas. A la vez se refirió a Trump como un “símbolo de identidad blanca y objetivo común”.

Los ataques de Nueva Zelanda generaron una ola de solidaridad de parte de las comunidades judías y cristianas en Estados Unidos, donde cientos de personas participaron en vigilias interreligiosas desde Cincinnati a Filadelfia, o desde Pasadena a Nueva York.

El debate sobre la intolerancia se trasladó rápidamente a Trump tras la tragedia de Nueva Zelanda. “Una y otra vez, este presidente acogió y alentó a los supremacistas blancos y en lugar de condenar a los terroristas racistas, los cubre. Eso no es normal ni aceptable”, tuiteó la senadora Kirsten Gillibrand, que ayer oficializó su precandidatura demócrata para las presidenciales de 2020.

Desde que inició su campaña presidencial en 2016, Trump buscó seducir al estadounidense de clase media blanca, con su eslogan “Hacé a EE.UU. grande otra vez”. Sus discursos, en los que apuntaba contra la inmigración mexicana y musulmana, despertó con el correr de los meses respaldos públicos de movimientos neonazis locales y hasta del líder del Ku Klux Klan (KKK), David Duke, a lo que el por entonces candidato nunca condenó. En EE.UU., el número de los grupos de odio se disparó a cifras récord en 2018 al llegar a 1.020 frente a los 957 que había en 2017.

Mulvaney se burló de la idea de que la retórica y las políticas anti-inmigrantes de Trump tengan alguna vinculación con el ataque de Nueva Zelanda. “Tomemos lo que ocurrió ayer en Nueva Zelanda como lo que es, un acto terrible, malvado y trágico, y pensemos por qué estas cosas ocurren tan seguido en el mundo. ¿Es por Donald Trump? Absolutamente no”.

Trump ya había minimizado en otros momentos los peligros del nacionalismo blanco. El más recordado fue cuando responsabilizó a “ambas partes” por un incidente violento en un mitín de extremistas de derecha en Charlottesville, Virginia, en agosto de 2017. En ese caso, un simpatizante neonazi atropelló a un grupo de personas que se manifestaban contra la marcha extremista y mató a una joven y dejó 19 heridos.

Agencias AFP, ANSA y Reuters,

y Ámbito Financiero

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