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Atenas, en llamas: incendios, gases y heridos en movilización contra ajuste

Unos 18 edificios vacíos estaban en llamas, en su mayoría por los cócteles molotov lanzados por manifestantes extremistas encapuchados conocidos como «black block». Al entrar a la plaza Sintagma, vestidos de negro, usando máscaras y gritando «cerdos y asesinos», los griegos los recibieron con aplausos. Además, se incendiaron la Biblioteca Nacional, dos cines, varias sedes bancarias, cafeterías y comercios. La multitud de gente congregada en las calles no permitía que los bomberos accedieran con sus vehículos para apagar el fuego.
Los incidentes estallaron cuando los manifestantes ejercieron presión para romper el cordón policial dispuesto en torno a la Asamblea Nacional, y la Policía replicó de inmediato lanzando gases lacrimógenos. Los manifestantes se retiraron entonces hacia las calles adyacentes, rápidamente convertidas en campos de batalla, y comenzaron a lanzar piedras. El clima de guerrilla urbano llevó a que los enfrentamientos se prolongaran durante más de dos horas en el centro de la capital.
Mientras los diputados esperaban el momento de la votación, decenas de miles de personas corrían por la plaza Sintagma convocadas por las dos grandes centrales sindicales griegas, la GSEE (sector privado) y Adedy (público), así como por la izquierda radical. La manifestación atrajo a personas mayores, jóvenes y familias que se concentraron frente al Congreso, portando en los hombros la bandera nacional blanca y azul y carteles con inscripciones como «Todos en la plaza», «Huelga hasta la victoria» y «Abandonemos el miedo y la apatía».
«No pienso irme», dijo Yorgos, un manifestante de 43 años, profesor de matemática, quien aseguró que se quedaría hasta que las medidas de austeridad no sean rechazadas. «Me cortan el salario, borran mi futuro, no me puedo ir», agregó. Mientras tanto, la gente se cubría con pañuelos para no respirar los gases.
El primer ministro griego, Lucas Papademos, inició su discurso en el Parlamento, con una condena a los incidentes en Atenas.
Afirmó que «el vandalismo y la destrucción no tienen lugar en la democracia», e invitó a los manifestantes a reanudar la calma.
La protesta contra el acuerdo fue una de las más multitudinarias registradas en los últimos meses. Además, en Iraklion (Creta) se concentraron más de 30.000 personas y en Corfú un grupo de manifestantes destrozó los despachos de los parlamentarios de esa circunscripción.
Agencias AFP, DPA y EFE


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