31 de mayo 2011 - 00:00

Atropelló y mató, pero está en libertad

El tribunal oral condenó a Nicolás Piano ayer a tres años de prisión en suspenso, pero mientras gozará de libertad.
El tribunal oral condenó a Nicolás Piano ayer a tres años de prisión en suspenso, pero mientras gozará de libertad.
Un joven fue condenado ayer a tres años de prisión en suspenso y 10 de inhabilitación para conducir vehículos por atropellar con su auto y matar al estudiante universitario Manuel Lischinsky, frente al Monumento de los Españoles del barrio de Palermo, en mayo de 2006, pero así y todo quedó en libertad.

Nicolás Piano (25) fue condenado por el Tribunal Oral en lo Criminal 30 porteño, que lo halló culpable del «homicidio culposo» de Lischinsky y las «lesiones culposas» de dos amigos de éste. Además, el tribunal obligó a Piano a realizar un curso en la Agencia Nacional de Seguridad Vial y accedió al pedido del abogado de la querella, Luis Charró, quien exigió procesar a la testigo María Eloísa Berisso por falso testimonio.

La mujer había declarado que vio el accidente cuando regresaba del casamiento de su hija en la Sociedad Rural y contradijo a todos los otros testigos al afirmar que «el auto atropelló a una sola persona, que estaba parada en la calle, y los otros dos salieron corriendo».

«El vehículo nunca subió a la vereda», aseguró la testigo, tras lo cual Charró pidió que se la impute por «falso testimonio».

Ema Cibotti, madre de Lischinsky, sostuvo que el fallo del tribunal le pareció «bueno» e «importante», pese a que hubiese preferido que la prisión sea efectiva y no en suspenso.

El fallo coincidió con el pedido de la fiscal Alejandra Perroud, quien le imputó a Piano los delitos de «homicidio y lesiones culposos», aunque no precisó si la pena debía ser de cumplimiento efectivo o en suspenso.

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